Page 108 - MAS ALLA DEL AULA 2_Neat
P. 108
MÁS ALLÁ DEL AULA II
No tuve más opción que probar eso de “acampar” y empezar
esta aventura. Con el paso de los días me fui emocionando con
la idea de acampar, a tal punto que la noche anterior al viaje casi
no pude dormir, imaginaba que nos cogería el sueño, y nos
dejaría el bus; pero no fue así, es más, llegamos muy temprano,
y es que para este momento ya el entusiasmo era mayor, y
aunque no niego que había ciertos nervios, este era el primer
día del viaje y también el primero que estaba lejos de mi casa,
de mis padres, de mi camita, es más, era la primera vez que
salía de Bogotá.
Aprendí mucho, lo primero que aprendí es que no todo es
como uno lo imagina, como dormir en el suelo que al contrario
de lo que se cree, es muy cómodo, claro, si sabes escoger el
lugar para armar la carpa. Esta fue otra experiencia distinta de
las comodidades habituales que ofrece la gran urbe.
¡Qué páramo tan hermoso! Rodeado de montañas, tiene una
preciosa vista; se unían el azul del cielo con el verde de la
vegetación. Una noche llovió a cántaros y hacía mucho frío,
pero fue repelido con ayuda de mi excelente cobija, ahí mismo
nos enseñaron como protegernos del frío, ubicando bien las
maletas que sirvieran de barrera y protección, fue una noche
muy tranquila, como dice mi abuela “dormí como pata
hinchada”.
En el campamento conocí muchos amigos, jugamos,
escalamos, nadamos, bailamos, comimos, compartimos,
hicimos fogatas, cantamos, contamos historias que nos
asustaron, reímos, conocimos, exploramos y hasta nos
perdimos; acampar fue muy divertido.
También reconozco que continuamente recordaba la
“cantaleta” de mamá, cuando me decían en la casa: “recoge tu
108