Page 36 - Como mariposas a la luz
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La falsa hiperactividad
En algunas organizaciones fluyen por generación espontánea falsos imprescindibles
que hacen gala de una hiperactividad que intentan instaurar como necesidad vital de
subsistencia.
Nadie hace tanto como ellos, nadie hace las cosas como ellos, nadie tiene el amor al
trabajo como ellos, y lo que realmente no son capaces de ver es que ¡nadie quiere
ser como ellos!
Realmente, al final se convierten en una auténtica traba a la productividad, porque
su propia mentira con la que viven tan a gusto se convierte en luz para los que les
rodean, que en un acto de defensa propia se sitúan al otro extremo del péndulo en
una huida de algo que no entienden ni comparten.
La felicidad del ser humano, tan ligada a la productividad tanto profesional como
personal se sitúa en el mismo centro de ese péndulo en la medida que valora por
igual esfuerzo y disfrute, vida personal y trabajo, y sobre todo dedicación con
importancia.
El hiperactivo que quiere contagiar a su equipo simplemente traslada urgencias,
nunca soluciones, e intenta rodearse de sumisos que como jamás serán como él
cumplen órdenes que no entienden.
Suelen tener una corta o nula vida privada que compensan en dedicación a su trabajo,
no aportando mucho más que presencia incómoda, dicho sea de paso, al resto.
Sería bueno trabajar en la educación de los empleados en la línea de la importancia
que se otorga a la vida privada, al trabajo organizado y la racionalización del tiempo,
no hablando de cuánto y si de “para qué”.
© 2016 Jordi Llonch 31