Page 38 - REVISTA 2017
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Hace unos años Dinamarca dio el primer paso (y más jugado) marcando el 2030 como fecha límite para
            erradicar el dinero físico en su totalidad. Actualmente los daneses usan una aplicación de pagos a tra-
            vés del celular cuyo nombre es MobilePay.

            En China cualquier comercio tiene en su pared o mostrador el código QR de AliPay y Wechat (las dos
            plataformas más importantes de pago digital) que los clientes escanean para pagar con su celular. De
            hecho, el creador de AliPay, ya tiene una versión Beta para pagar mediante reconocimiento facial. En
            el Uruguay no hablamos de erradicar el dinero físico todavía, pero ya hace un tiempo tomamos alguna
            iniciativa para dar el primer paso. La ley de inclusión financiera, que regula los medios de pago electró-
            nicos permitiendo el acceso a servicios bancarios a toda la población con el objetivo de formalizar la
            economía. Para fomentarla, el gobierno utilizó por ej. la rebaja de IVA en compras con tarjeta o débito
            bancario. Como resultado, todos los sueldos, pasividades, alquileres, honorarios, compraventas y tribu-
            tos se deben pagar mediante transferencias bancarias o dinero electrónico.

            Pero ¿cuáles son los argumentos de quienes defienden el dinero electrónico? El Estado dice que ayuda
            a la lucha contra el lavado, terrorismo, rapiñas y trabajo informal. Por otro lado, las personas dicen que
            es más rápido y más limpio (ya que se ha demostrado que los billetes contienen más de 4.000 tipos
            de bacterias diferentes). Ahora, si uno está buscando un argumento fuerte, como cuando tiene que
            convencer al financista de la empresa de hacer un gasto, tiene que ir por el lado de ahorro de costos. En
            éste sentido, el argumento es que se reduce a cero los costos de fabricación para la emisión del dinero
            físico y su mantenimiento, ya que sobre todo los billetes, deben reemplazarse cada cierto tiempo por
            su ciclo normal de deterioro.

            De igual manera que ocurrió con la moneda, como parte del proceso gradual de cambio, existen desde
            hace mucho las tarjetas de crédito, débito y transacciones bancarias. Esto generó una alta competencia
            entre entidades financieras y compañías de tarjetas de crédito, generando además un sobrecargo en
            el costo operativo y financiero de las empresas debido a comisiones y largos plazos de cobro por su
            uso. Incluso para la gran mayoría de transferencias de fondos internacionales necesitamos pasar por
            un intermediario (swift).

            En definitiva, donde inicialmente hacíamos negocios nosotros mismos en forma descentralizada, ahora
            por el contrario lo hacemos centralizadamente y pagando intermediarios. Hasta los gigantes Google y
            Apple entraron al negocio de las transacciones de dinero electrónico mediante sus aplicaciones Google
            Wallet y Apple Pay respectivamente. Pero el 2009 llevó a la práctica un concepto que hasta ése momen-
            to solo veíamos en películas de ciencia ficción o en juegos de realidad virtual, el bitcoin (BTC).



            La primer criptomoneda

            El bitcoin es el motivo por el que todo el mundo lamenta no haber invertido todos los ahorros cuando
            en octubre de 2009 un dólar equivalía a 1309 bitcoins. Al momento de escribir éste artículo, cada uni-
            dad de ésta criptomoneda supera los 2500 dólares con variaciones significativas de hasta 500 dólares
            en un día.

            Desde abril, está vigente en Japón la primera ley en el mundo que reconoce al bitcoin como forma de
            pago con casi 300.000 establecimientos que la aceptan. El bitcoin fue la primer criptomoneda en el
            mundo pero actualmente hay más de 600.

            Pero vayamos de a poco para entender lo que sigue y definamos algunos conceptos. Para empezar, el
            de criptomoneda. El término no aparece todavía en la Real Academia Española. Sin embargo, el diccio-
            nario de Oxford lo define formalmente como “Una moneda digital que emplea técnicas de cifrado para
            reglamentar la generación de unidades de moneda y verificar la transferencia de fondos, y que opera
            de forma independiente de un banco central”. Todo esto es muy dinámico y muy pronto veremos crip-
            tomonedas en Uruguay dependientes del banco central que contradicen ésta definición.



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