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En un momento los padres empezamos a aprender de los hijos mucho más que lo que les enseñamos. En el área
tecnológica, esto pasa muy pronto, porque los jóvenes saben siempre mucho más que los adultos sobre tecno-
logía, innovaciones, lanzamientos, novedades. Muchas veces en el trabajo consulto a alguno de mis hijos sobre
temas que saben más que yo, del área que sea.
Hay algunos aspectos divertidos, me doy cuenta que no doy con el fisic du rol de un informático, lo que nos ocurre
a la mayoría de las mujeres en las TICs. Alguna vez me ha pasado que un técnico de la TV cable me quiera explicar
cómo usar el control remoto, y me pregunte si prefiero que se lo explique a alguno de los chicos.
De Analista a Licenciada en Informática de UDE, ¿qué te motivó a dar el paso?
Tanto en el ámbito laboral como en el docente, notaba que necesitaba tener mejor base teórica para resolver o
explicar los temas técnicos. La capacitación como Analista es muy completa y me sirvió para desempeñarme sin
ningún problema, pero cuánto más se profundiza en los temas, se descubre que hay mucho más por saber. Como
de todas maneras venía a dar clase casi todos los días, me animé, y con el apoyo permanente de algunos amigos,
pude llevarlo a cabo en los 4 años que llevan los cursos.
Ahora veo a las dos carreras como algo complementario, dos aproximaciones diferentes, y es interesante tener
la experiencia de las dos. La licenciatura además de los aspectos teóricos también aporta herramientas para la
integración de equipos, cosa muy importante en nuestra industria.
¿Cuándo descubriste que querías ser docente?
Cuando terminé Analista de Sistemas, a los pocos meses me convocaron para encargarme de un curso presencial.
Me costó la decisión porque no tenía ninguna experiencia. Una persona de mi familia que dedicó muchos años a
la enseñanza me dijo en ese momento que la visión moderna es que el docente sea un facilitador del aprendizaje,
no el que lo imparte. Siguiendo esta idea, el docente se baja de la cátedra, (que era el lugar donde se sentaban los
sabios), y se convierte en un participante más activo en el proceso.
En nuestra área, el estudiante tiene acceso no sólo a los libros y materiales, sino a tutoriales, cursos online, foros,
etc. Creo que el valor del docente en la clase está en acompañar el proceso de aprendizaje, que es diferente en
cada alumno. Con esta idea empecé a dar clase y la sigo hasta ahora.
Como mi experiencia como estudiante online fue muy buena, me capacité especialmente en el área de tutorías y
en el diseño de cursos a distancia. Participé como tutora en la carrera de Analista hasta que dejó de impartirse en
esta modalidad. Creo que es una gran herramienta para el futuro.
¿Qué es lo que más te gusta en tu rol de docente universitario en Facultad de Ingeniería
de UDE?
Me gusta mucho lo que hago. Realmente no ha habido un curso en el que no haya aprendido algo. En algunos
casos a partir de la pregunta de un alumno se disparan otras preguntas que me llevan a investigar, consultar. En
el mundo de las tecnologías de lo único que podemos estar seguros es del cambio constante, y los más jóvenes
siempre conocen las últimas innovaciones o los nuevos lanzamientos al mercado.
Me entusiasma seguir el proceso de aprendizaje y ver cómo se va incorporando el conocimiento y van tomándole
el gusto, que de eso se trata. Hace tiempo leí que un porcentaje muy bajo de la población mundial tiene acceso
a la educación terciaria, por lo tanto creo que somos unos privilegiados los que podemos estudiar. Privilegiados
en todo sentido: en primer lugar, en tener la capacidad intelectual, y después en contar con la oportunidad de
hacerlo, disponer de tiempo, apoyo familiar y social, medios para acceder a los materiales, y hasta la conveniencia
geográfica de estar cerca de los centros de estudio. Si valoramos todo esto tenemos que vivir la experiencia con
alegría. Intento que sea así.
Reflexiones sobre Ingeniería 51