Page 20 - EDICION-TIEMPO- 02-10-17
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                                                                                                                                     suaves, les pidió a los soldados
                                                                                                                                     una marca Astoria, más fuer-
                                                                                                                                     tes. “¿Puedo tomar agua?”, le
                                                                                                                                     dijo el Che al capitán. “Y le pa-
                                                                                                                                     sé mi propia cantimplora, por-
                                                                                                                                     que pensé que podía echarle
                                                                                                                                     unas  pastillas  y  suicidarse”,
                                                                                                                                     cuenta Prado, en su casa en
                                                                                                                                     Santa Cruz de la  Sierra.  El
                                                                                                                                     Che llevaba una mochila, dos
                                                                                                                                     morrales, una carabina M-1,
                                                                                                                                     una pistola alemana calibre
                                                                                                                                     9mm sin cargador, una olla
                                                                                                                                     con cuatro huevos, su diario,
                                                                                                                                     varios  rollos  fotográficos  sin
                                                                                                                                     revelar y dos libros.
                                                                                                                                       El Che y Willy subieron a
                                                                                                                                     duras penas desde la quebra-
                                                                                                                                     da hasta un sendero y por la
                                                                                                                                     tarde llegaron a La Higuera.
                                                                                                                                     “A las 17.00, más o menos, lo
                                                                                                                                     vi pasear cojeando. Ahora sí
                                                                                                                                     sabía que era el Che. Los pu-
                                                                                                                                     sieron en la escuela”, recuer-
                                                                                                                                     da Irma. A 60 kilómetros de
                                                                                                                                     La Higuera, en Vallegrande,
                                                                                                                                     el reportero boliviano del dia-
                                                                                                                                     rio Presencia, José Luis Alcá-
                                                                                                                                     zar, logró enterarse de la cap-
                                                                                                                                     tura y transmitió la primicia
                                                                                                                                     mundial vía un telegrafista en
                                                                                                                                     código Morse.
        El cuerpo del Che Guevara, en la lavandería del Hospital Nuestro Señor de Malta, en Vallegrande, el 10 de octubre de 1967.
                                                                                                                                     ESCUELA-LA-HIGUERA
        alternativa que refugiarse en   Mientras los guerrilleros                                           lleros. “La mañana del 8 de   Esa  noche,  Prado  ordenó
        una serie de quebradas justo   esperaban,  Virgilia  Cabrita,                                       octubre recibí la llamada del   que un subteniente vigilara al
        debajo de unas empinadas co-  conocida como “la enana” en                                           subteniente Pérez, que estaba   Che y él mismo sostuvo largos
        linas. Pero la situación era crí-  esta zona del valle, les dio re-                                 en una localidad próxima a la   diálogos con él. “Le dije que un
        tica. El asma no dejaba respi-  fugio y alimentos. “La enana                                        mía, en La Higuera. Él me lla-  tribunal de Santa Cruz lo juz-
        rar al Che, se había perdido la   los abastecía. Yo los veía ahí                                    ma por radio y me dice: ‘Aquí   garía. También en un determi-
        conexión con La Habana y con   a  los  guerrilleros,  entre  mi                                     está un campesino que viene   nado momento me pidió que
        la red urbana, los 17 hombres   huerto de lechugas y mis pa-                                        con información de que ano-  le guardara dos Rolex que lle-
        que en ese momento acompa-  pas”, sostiene Cresinda Zára-                                           che ha visto pasar a los gue-  vaba”, dice Prado. “¿No puede
        ñaban a Guevara tenían sed y   te, cuyo esposo ayudó a la gue-                                      rrilleros al lado de su casa, los   dormir, capitán?”, le preguntó
        hambre, algunos estaban en-  rrilla. “Pero Pedro Peña, un                                           ha contado y coincide todo’”,   el Che. “No es fácil después de
        fermos y nada resultaba. “El   campesino con quien compar-                                          cuenta Prado.            todo lo sucedido. ¿Y usted tam-
        mayor error del Che fue divi-  tíamos las papas, los delató”,                                         El capitán boliviano se lan-  poco duerme?”, replicó Prado.
        dir en dos la columna. Nun-  agrega esta campesina, que                                             zó a apoyar a Pérez y dio cur-  “No, ya he olvidado lo que es
        ca volvieron a reunirse”, con-  dice conservar el cinturón del                                      so a una operación de bloqueo   dormir tranquilo”, respondió.
        fiesa Eusebio Tapia, el último   Che.                                                               y registro en la Quebrada del   En La Paz, todo era nerviosis-
        sobreviviente boliviano de la   El 7 de octubre, cuando la                                          Churo, con  70 soldados.  En   mo. El comandante Joaquín
        guerrilla.               guerrilla llevaba 11 meses en   Así luce hoy el pueblo boliviano de La Higuera, donde el Che   una falla geográfica justo don-  Zenteno estaba al mando y a
          En su diario, el propio Che   Bolivia, el Che escribió en su   Guevara fue ejecutado el 9 de octubre de 1967.  de la quebrada da una vuel-  La Higuera se habían desple-
        resumió así su situación a fi-  diario: “Una vieja, pastorean-                                      ta, Prado montó una ametra-  gado más hombres, entre estos
        nes de septiembre: “Debiera   do sus chivas, entró en el ca-                                        lladora, un mortero y seis sol-  el agente de la CIA Félix Rodrí-
        ser un mes de recuperación, y   ñón en que habíamos acam-                                           dados. Los guerrilleros esta-  guez y un helicóptero.
        estuvo a punto de serlo, pero   pado y hubo que apresarla. La                                       ban embotellados. De pronto,
        la emboscada en que cayeron   mujer no ha dado ninguna no-                                          unos 15 metros más allá, ya  LA ENFERMERA DEL CHE
        Miguel, Coco y Julio malogró   ticia fidedigna sobre los solda-                                     pasadas las 9.00, Prado es-  En la mañana del 9 de octu-
        todo y luego hemos quedado   dos. A las 17.30, Inti, Aniceto                                        cuchó: “¡Mi capitán, aquí hay   bre, Barrientos dio la orden de
        en una posición peligrosa. Tu-  y Pablito fueron a la casa de la                                    dos!”.                   matar al Che. El soldado Ma-
        vimos  pequeños  encuentros   vieja que tiene una hija pos-                                           - ¿Quién es usted?, pregun-  rio Terán fue el encargado de
        en que matamos un caballo,   trada y un medio enano; se le                                          tó Prado.                dispararle. “Apunte bien, que
        matamos e herimos un solda-  dieron 50 pesos con el encargo                                           -Soy el  Che Guevara. No   va a matar a un hombre”, ha-
        do y Urbano se tiroteó con una   de que no fuera a hablar nin-                                      me maten, valgo más vivo que   bría dicho el Che, pero Prado
        patrulla y la nefasta embosca-  guna palabra, pero con pocas                                        muerto.                  sostiene que no hubo diálogo.
        da en La Higuera”. A esa altu-  esperanzas de que cumpliera                                           Entonces, Prado pidió que   La carabina automática
        ra, la guerrilla había soltado   sus promesas”. Eso fue lo últi-                                    amarraran a un árbol al Che   M2 de Terán disparó una rá-
        todas sus mulas. La idea era   mo que apuntó en su bitácora.                                        y a un guerrillero de nombre   faga contra el Che y el disparo
        alcanzar Río Grande, a unos   De todos modos, fue el cam-                                           Willy. Al rato, Guevara le soli-  mortal se lo habría dado en el
        dos kilómetros en línea rec-  pesino Peña quien dio aviso y                                         citó una venda para curar una   corazón el subteniente Carlos
        ta, entre árboles quiñales, por   pronto las tropas al mando del   Enfermera Susana Osinaga.  Lavandería del Hospital   herida, ya que había recibido   Pérez, según Alcázar. En La
        la Quebrada del Churo (o Yu-  capitán Gary Prado irrumpie-                 Nuestro Señor de Malta,   un disparo en su pantorrilla   Higuera y Vallegrande aún se
        ro), de no muy frondosa vege-  ron en las tres quebradas don-              donde fue expuesto el    derecha. También pidió ciga-  comenta que también recibió
        tación.                  de se encontraban los guerri-                     cuerpo del Che.          rrillos, pero como eran muy   un disparo en el cuello.
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