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LUNES
suaves, les pidió a los soldados
una marca Astoria, más fuer-
tes. “¿Puedo tomar agua?”, le
dijo el Che al capitán. “Y le pa-
sé mi propia cantimplora, por-
que pensé que podía echarle
unas pastillas y suicidarse”,
cuenta Prado, en su casa en
Santa Cruz de la Sierra. El
Che llevaba una mochila, dos
morrales, una carabina M-1,
una pistola alemana calibre
9mm sin cargador, una olla
con cuatro huevos, su diario,
varios rollos fotográficos sin
revelar y dos libros.
El Che y Willy subieron a
duras penas desde la quebra-
da hasta un sendero y por la
tarde llegaron a La Higuera.
“A las 17.00, más o menos, lo
vi pasear cojeando. Ahora sí
sabía que era el Che. Los pu-
sieron en la escuela”, recuer-
da Irma. A 60 kilómetros de
La Higuera, en Vallegrande,
el reportero boliviano del dia-
rio Presencia, José Luis Alcá-
zar, logró enterarse de la cap-
tura y transmitió la primicia
mundial vía un telegrafista en
código Morse.
El cuerpo del Che Guevara, en la lavandería del Hospital Nuestro Señor de Malta, en Vallegrande, el 10 de octubre de 1967.
ESCUELA-LA-HIGUERA
alternativa que refugiarse en Mientras los guerrilleros lleros. “La mañana del 8 de Esa noche, Prado ordenó
una serie de quebradas justo esperaban, Virgilia Cabrita, octubre recibí la llamada del que un subteniente vigilara al
debajo de unas empinadas co- conocida como “la enana” en subteniente Pérez, que estaba Che y él mismo sostuvo largos
linas. Pero la situación era crí- esta zona del valle, les dio re- en una localidad próxima a la diálogos con él. “Le dije que un
tica. El asma no dejaba respi- fugio y alimentos. “La enana mía, en La Higuera. Él me lla- tribunal de Santa Cruz lo juz-
rar al Che, se había perdido la los abastecía. Yo los veía ahí ma por radio y me dice: ‘Aquí garía. También en un determi-
conexión con La Habana y con a los guerrilleros, entre mi está un campesino que viene nado momento me pidió que
la red urbana, los 17 hombres huerto de lechugas y mis pa- con información de que ano- le guardara dos Rolex que lle-
que en ese momento acompa- pas”, sostiene Cresinda Zára- che ha visto pasar a los gue- vaba”, dice Prado. “¿No puede
ñaban a Guevara tenían sed y te, cuyo esposo ayudó a la gue- rrilleros al lado de su casa, los dormir, capitán?”, le preguntó
hambre, algunos estaban en- rrilla. “Pero Pedro Peña, un ha contado y coincide todo’”, el Che. “No es fácil después de
fermos y nada resultaba. “El campesino con quien compar- cuenta Prado. todo lo sucedido. ¿Y usted tam-
mayor error del Che fue divi- tíamos las papas, los delató”, El capitán boliviano se lan- poco duerme?”, replicó Prado.
dir en dos la columna. Nun- agrega esta campesina, que zó a apoyar a Pérez y dio cur- “No, ya he olvidado lo que es
ca volvieron a reunirse”, con- dice conservar el cinturón del so a una operación de bloqueo dormir tranquilo”, respondió.
fiesa Eusebio Tapia, el último Che. y registro en la Quebrada del En La Paz, todo era nerviosis-
sobreviviente boliviano de la El 7 de octubre, cuando la Churo, con 70 soldados. En mo. El comandante Joaquín
guerrilla. guerrilla llevaba 11 meses en Así luce hoy el pueblo boliviano de La Higuera, donde el Che una falla geográfica justo don- Zenteno estaba al mando y a
En su diario, el propio Che Bolivia, el Che escribió en su Guevara fue ejecutado el 9 de octubre de 1967. de la quebrada da una vuel- La Higuera se habían desple-
resumió así su situación a fi- diario: “Una vieja, pastorean- ta, Prado montó una ametra- gado más hombres, entre estos
nes de septiembre: “Debiera do sus chivas, entró en el ca- lladora, un mortero y seis sol- el agente de la CIA Félix Rodrí-
ser un mes de recuperación, y ñón en que habíamos acam- dados. Los guerrilleros esta- guez y un helicóptero.
estuvo a punto de serlo, pero pado y hubo que apresarla. La ban embotellados. De pronto,
la emboscada en que cayeron mujer no ha dado ninguna no- unos 15 metros más allá, ya LA ENFERMERA DEL CHE
Miguel, Coco y Julio malogró ticia fidedigna sobre los solda- pasadas las 9.00, Prado es- En la mañana del 9 de octu-
todo y luego hemos quedado dos. A las 17.30, Inti, Aniceto cuchó: “¡Mi capitán, aquí hay bre, Barrientos dio la orden de
en una posición peligrosa. Tu- y Pablito fueron a la casa de la dos!”. matar al Che. El soldado Ma-
vimos pequeños encuentros vieja que tiene una hija pos- - ¿Quién es usted?, pregun- rio Terán fue el encargado de
en que matamos un caballo, trada y un medio enano; se le tó Prado. dispararle. “Apunte bien, que
matamos e herimos un solda- dieron 50 pesos con el encargo -Soy el Che Guevara. No va a matar a un hombre”, ha-
do y Urbano se tiroteó con una de que no fuera a hablar nin- me maten, valgo más vivo que bría dicho el Che, pero Prado
patrulla y la nefasta embosca- guna palabra, pero con pocas muerto. sostiene que no hubo diálogo.
da en La Higuera”. A esa altu- esperanzas de que cumpliera Entonces, Prado pidió que La carabina automática
ra, la guerrilla había soltado sus promesas”. Eso fue lo últi- amarraran a un árbol al Che M2 de Terán disparó una rá-
todas sus mulas. La idea era mo que apuntó en su bitácora. y a un guerrillero de nombre faga contra el Che y el disparo
alcanzar Río Grande, a unos De todos modos, fue el cam- Willy. Al rato, Guevara le soli- mortal se lo habría dado en el
dos kilómetros en línea rec- pesino Peña quien dio aviso y citó una venda para curar una corazón el subteniente Carlos
ta, entre árboles quiñales, por pronto las tropas al mando del Enfermera Susana Osinaga. Lavandería del Hospital herida, ya que había recibido Pérez, según Alcázar. En La
la Quebrada del Churo (o Yu- capitán Gary Prado irrumpie- Nuestro Señor de Malta, un disparo en su pantorrilla Higuera y Vallegrande aún se
ro), de no muy frondosa vege- ron en las tres quebradas don- donde fue expuesto el derecha. También pidió ciga- comenta que también recibió
tación. de se encontraban los guerri- cuerpo del Che. rrillos, pero como eran muy un disparo en el cuello.