Page 23 - Historia de la civilización peruana contemplada en sus tres etapas clásicas de Tiahuanaco, Hattun Colla y el Cuzco, precedida de un ensayo de determinación de "la ley de translación" de las civilizaciones americanas
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HISTORIA DE LA CIVILIZACIÓN PERUANA 19
tación de vida, ritmo de cultura y pauta de Historia, sobre que
se modelaron razas, naciones e imperios, había de carecer de sen-
tido, tratándose de América?...
Por qué razón el continente americano, que formó continúa
¿ y
formando parte de un todo homogéneo cual es el globo, había de
quedar excluido de las leyes físicas y morales que impelen con
rumbo fatal a las humanidades, y a los sistemas culturales por
ellas engendradas, sobre la faz del planeta, burlando con su ne-
gación las aspiraciones de doscientos millones de hombres, a quie-
nes asiste el derecho inmanente de vivir la vida solidaria, conjunta
y armónica de la gran familia humana de que forman parte, y
de que no cabe excluirlos?...
¿Podríase, por un solo momento, sin caer en formidable re-
nuncio, suponer que las leyes de la mecánica celeste puedan ser
para determinados sistemas siderales, y no ser para otros, colo-
cados, no obstante, en igualdad de circunstancias, con mengua
.
del sentido de la unidad y de la coactividad de la creación, que
es fuerza suponerles?...
¿Podríase, por un solo instante, imaginar vacíos parecidos
en la sucesión universal de las mareas, del calor solar y de los
vientos?...
Ocúrresenos pensar que en este apartamiento arbitrario de
nuestro continente americano de la acción de determinadas leyes
históricas, aceptadas para las restantes secciones del globo, obró
la antigua noción aristotélica, que dividió a los hombres, y de
consiguiente a las humanidades, en entidades primarias y secun-
darias; clasificación injusta, debajo de la cual se manifiestan los
resabios de las antiguas filosofías asiáticas, creadoras de castas.
En fuerza de ello, nuestra América, a título de humanidad
secundaria, estuvo colocada fuera de la acción de las leyes mo-
rales y físicas que interesaron, sobre este punto específico de la
translación de las civilizaciones, a las llamadas humanidades pri-
marias.
Tan cierto es ello, que durante más de un siglo se dudó en
España de si los indios americanos tendrían alma, y de con-