Page 7 - Proyecto de sostenibilidad Wayuu - Ana María Fandiño
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desnutrición severa grado III Marasmo y Kwashiorkor, denotando un problema social, económico y ambiental”. Esa situación es más evidente en el Resguardo de Alta y Media Guajira, donde están los municipios de Uribia, Maicao y Manaure. Un total de nueve rancherías fueron visitadas en esos tres municipios y cerca de la capital del departamento para este reportaje.
A tres kilómetros de distancia de Riohacha está la comunidad Campo Verde. Allá, como a todas las rancherías, sólo es posible llegar con autorización de los líderes, con guía y traductor. Las casas son de barro y sus techos son en paja; algunas tienen tejas. Y hay tierra, mucha, y a todas horas, y los vientos soplan con tanta fuerza que toda la aspiran, con las consecuencias que eso tiene. En La Guajira no llueve desde noviembre del año pasado. Hay diversas clases de cactus y el resto de la vegetación está marchita. Y los pobladores se ven como los árboles, marchitos también.
El líder de Campo Verde, Sermida Arpuchana, dijo que es la primera vez que un medio de comunicación los visita y que eso le alegra porque ellos ya no son tenidos en cuenta por los gobernantes. Piden ayuda, dice, pero “el tiempo pasa y no sucede nada”. En esa comunidad hay cincuenta familias y ochenta niños, y lo que más necesitan es un sistema que les lleve agua y un molino. Arpuchana reconoce que han muerto niños por desnutrición, pero no tiene cifras.
“El año pasado vinieron con el programa De Cero a Siempre, que era una bolsa de leche y un pedazo de pan para cada niño, una vez a la semana. Pero eso no es suficiente, es más, a veces traen la leche pasada. Y muchas veces sucedió que esa leche y pan les produjo diarrea. Lo que pasa es que para un niño desnutrido ese no es un alimento apropiado”, cuenta el líder wayuu.
Un asunto que complica la situación es que las familias indígenas no reportan las muertes. Para Arpuchana, y en eso coinciden los demás líderes entrevistados para este informe, “reportarlos es perder el tiempo. A mí se me han muerto nietos en el hospital, pero es que se pudren allá porque no hay atención adecuada”.
En entrevista con El Espectador, el pediatra Edwin Almenares, de la clínica de Maicao, afirma que no tienen registros de los niños enfermos y de las muertes, “porque los indígenas, por su cultura, o no consultan a los médicos o no van a los hospitales”. Y recalca que “sí mueren niños por desnutrición.