Page 42 - Café Manchado Rojo & Azul
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Café Manchado AZUL & ROJO
a la gente que vivía por esos lados, ya que La Chusma recorría esas zonas
en la noche. Recuerdo que para no morir, debíamos huir a los cafetales,
llevándonos solo a la niña aun de brazos, corriendo el riesgo de que mataran
a nuestros otros hijos.
En la finca, yo solía hacer comida para los trabajadores, además de hornear
pan y hacer postres de leche, a veces incluso a los ex convictos.
Aún recuerdo el día en que nos llegó la trágica noticia: mis suegros habían
sido degollados en pleno lunes, en la plaza del salado por ser conservadores.
Días después de haber llegado de visita, fueron capturados y asesinados por
llevar pañoletas azules:
- ¡¡DON ARISTIDES!! ¡¡DOÑA ROSA!! ¡LOS PATRONES! – grito la
empleada de mis suegros desconsolada
- ¿Qué pasa, esperanza? Dije desconcertada
- ¡Los patrones! ¡Los asesinaron!
Lo último que recuerdo es a mi esposo cayendo de rodillas al suelo,
desconsolado, impactado tras semejante noticia.
Pensar que lo que causo esta guerra interna fue la muerte de una sola
persona, el representante de los liberales, asegurado próximo presidente del
país para la época. Cuando oímos la noticia por primera vez, no lo podíamos
creer; que hubieran matado a una persona tan honesta como el doctor
Gaitán me tenía asombrada.
Las tragedias seguían llegando a la familia, con la muerte de mi hermano,
Jorge Bonilla, su esposa embarazada y sus cuatro hijos entre los 5 y 17 años.
Cuando nos mudamos a la ciudad, cansados de la violencia que se
presenciaba en la finca, llegamos a un sitio irreconocible; la tranquila
ciudad de Ibagué se había vuelto una ciudad llena de caos y de guerras
manchadas de sangre.
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