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Aceptación de los cambios
Amigos: Me preocupaba lo que podía decirle a mis amigos. A la mayoría de ellos, les había dicho lo malo que eran los días de bebida y quería decirles que mi madre se había afiliado a Alcohólicos Anónimos, pero había oído hablar de proteger su anonimato. No sabía qué hacer. Quería que ellos supieran que ella no estaba de- sahuciada, que participaba en un programa de recuperación. Quería liberarme de la culpa que sentía por haberles contado a los amigos todos nuestros secretos familiares. Mis nuevos amigos de Alateen sugirieron que lo que yo había pensado o dicho en el pasado no podría borrarse contando ahora todo. Dijeron que podría aprender a perdonar y olvidar las cosas feas que había dicho de mi mamá, que las había dicho en malos momentos, en circunstancias difíciles. Entonces se me ocurrió una forma de resolver el problema de su anonimato y el mío. Lo que sí le dije a mis amigos fue que había encontrado un programa de recuperación en Alateen. Podían pregun- tarme cualquier cosa que quisieran saber sobre mí, pero yo no podía contestarles nada sobre mi madre.
Padres: Yo quería que mis padres comprendieran la sobriedad de mi esposo. Traté de hacerlos apreciar AA y Al-Anon, de todas las formas que pude, pero parecían abstraídos. Constantemente sacaban a colación el pasado; insistían en que tomara “sólo un trago” o no le ofrecían nada diciendo, “¡Ah!, se me olvidaba que tú no quieres beber”. Parecía que estaban esperando el día en que, según ellos, él volvería a beber.
En mis reuniones hablé de su resistencia a estos cambios. Otros contaron cómo habían aprendido a usar el programa con los seres queridos que no eran alcohólicos. Los miembros me recordaron que yo no podía cambiar a mis padres, pero que podía aprender a aceptar su apego a las certezas del pasado. Podía desprenderme emocional- mente y seguir queriéndoles sin compartir sus dudas con respecto a nuestros programas. Les ofrecí la disponibilidad de Al-Anon y dejé de intentar convencerlos. Con el tiempo, vieron el cambio de noso- tros dos y se dieron cuenta de que las cosas estaban mejor, sin que yo se los asegurara.
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