Page 22 - Biblioteca virtual
P. 22
Valor
estaba menos convencido. Me pidió que asistiera, por lo menos, a seis reuniones, y fui porque tenía miedo de no hacerlo. Fue un alivio tener un lugar donde poder actuar de acuerdo con mi edad. Bueno, creo que al principio era un poco impetuoso pero, después de un tiempo, logré equilibrar mi temperamento, que es lo ideal. Verdaderamente necesitaba un estímulo.
No hacer nada: Medito. No me muevo ni hablo. Me detengo y dejo de llevar a cabo acciones motivadas por el miedo. Sólo me quedo quieta.
Pensar: Disciplino mi mente tratando de concentrarme en una cosa a la vez. Durante la etapa activa, mi costumbre era tener pensamien- tos aturdidos y rápidos e interrumpía éstos con pánico y sin sentido. Ahora sé que soy responsable de mis pensamientos, que el temor se interpone en mi camino si dejo que éstos surjan de forma desorde- nada.
Pensar en cosas positivas: Trato de rechazar todos los pensamien- tos negativos que vienen a mi mente y los sustituyo con positivos. Antes de ingresar a Al-Anon me daba cuenta de que mi pensamien- to se inclinaba hacia lo crítico, lo negativo. Creo que eso formaba parte de mi antigua costumbre y me resultaba difícil pensar en cosas agradables. Al principio, cuando alguien me sugería alguna forma de mejorarme, decía: “Sí, pero”. Siempre había alguna condición que se anteponía a todo. Ahora me concentro en estar totalmente dispuesta a tener valor, el valor es parte de mi vida.
Practicar los Pasos: Cuando estuve dispuesto a creer en un Poder superior a mí mismo, dejé de temer que mi esposa volviera a beber. Esta serenidad se ha reforzado con mi asistencia constante a las reuniones de Al-Anon. Practiqué el Tercer Paso y empecé a vivir las 24 horas de cada día. Sin embargo, al practicar el Sexto Paso aumen- té mi valor, disponiéndome a eliminar algunos defectos verdaderos de mi carácter. Cuando empecé a practicar el Séptimo Paso, estaba seguro de abandonar el temor y adquirir valor.
20

