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en ellos; lo que yo hacía o decía se reflejaba en mí. Nada podría ofenderme a menos que yo misma me sintiera ofendida. Conseguí preocuparme menos por el comportamiento de los demás. Al prolon- garse la recuperación de mi hija, estos difíciles momentos ocurrieron con menos frecuencia y no de forma tan intensa.
Recaídas: Volver a beber puede formar parte de la recuperación o no. Sí, me desilusioné cuando mi esposo tuvo una “recaída” pero no sentí miedo como antes. Al-Anon me había ayudado a vivir de manera diferente y estaba casi segura de que podía continuar vivien- do de esa forma nueva con el apoyo afectuoso de mi grupo. Aprendí algo de esa recaída: una copa puede cambiarlo todo. Finalmente me convencí de que no existe la bebida controlada una vez que se ha cruzado la línea imaginaria que separa al gran bebedor del bebedor alcohólico. Y creo comprender que lo que haga o deje de hacer no es tampoco la razón de una recaída. Ahora creo que no podemos hacer que otra persona beba. Es ésta la que debe tomar la decisión. El alcohólico es el que tiene la responsabilidad de mantenerse sobrio. Yo no puedo obligarle.
Violencia: Le tenía miedo a mi esposo sobrio. Sin el alcohol parecía más poderoso y aterrador, más intolerable, hasta brutal. Nos golpeaba a todos nosotros si nos poníamos en su camino. Cuanto más miedo sentíamos, más grande era su cólera. Sentía un temor constante a sus arranques. Expresé mi preocupación en una reunión y no me sentí particularmente feliz al escuchar a otros hablar de experiencias similares. Pero sí escuché algo que me ayudó. No había “reglas” en Al-Anon que dijeran que tuviera que soportar un comportamiento inaceptable, de una persona borracha o de una sobria. La violencia es un comportamiento inaceptable y no iba a permitir que mis hijos experimentaran más brutalidad. Como madre les debía al menos seguridad física. Cuando, con mi valor recién adquirido me enfrenté a mi esposo, estaba conmigo un amigo de AA. Él empezó una terapia y está aprendiendo a superar sus rabietas sin el uso de la fuerza física. Yo también obtuve ayuda profesional. Ahora sé que el alcohol es una de las causas principales de la violencia, pero no es la única.
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Decepciones


































































































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