Page 36 - Biblioteca virtual
P. 36
“¿Por qué no lo dijiste?”
La mayoría de los que hemos vivido con un problema de alcoholismo, hemos tenido dificultad en comunicarnos. Inseguros de lo que pensába- mos y sentíamos, gritábamos o nos refugiábamos en el mundo silencioso del temor y la aprensión. Los que amábamos se convertían en extraños con caras familiares. El alcoholismo, con sus síntomas de obsesión y negación, destruía todos los mensajes que enviábamos y recibíamos.
¿Cómo podemos olvidar lo que dijimos o lo que nos abstuvimos de decir? ¿Cómo comenzar a acariciar cuando no hemos acariciado o cuando lo hemos hecho frívolamente? ¿Cómo podemos demostrar lo que pensamos y sentimos cuando nuestra actitud ha cambiado y nuestro espíritu ha despertado?
Algunos de nosotros empezamos a aclarar nuestras comunicacio- nes pasadas, viviendo un día a la vez, conscientes de que nuestra nueva forma de pensar de Al-Anon merece un vocabulario fragante y nuevo, uno que pueda usarse sin temor a represalias emocionales. Cada palabra, cada gesto ha de tener un significado basado en el desprendimiento del ayer.
Algunos de nosotros estamos tan dispuestos a renovar la comuni- cación que olvidamos la realidad de no tener un compañero recepti- vo. Esto puede requerir valor para enfentarse a lo que no se puede cambiar, haciendo que otros sepan lo que pensamos o sentimos.
REFLEXIONES SOBRE
Hablar y escuchar: Cuando mi hijo llegó a casa del centro de rehabi- litación, por poco destruyo nuestra nueva relación. Él parecía enojado a toda hora y yo deseaba que las cosas se deslizaran suavemente. Decía: “¿Realmente no piensas así, verdad?” o “No deberías pensar así”. Cuando hablé en las reuniones de Al-Anon sobre mi reacción a su comportamiento, los miembros sugirieron que tratara de aceptarle
34
COMUNICACIÓN

