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Comunicación
de que había sido perdonada. Finalmente, empecé a comprender que luchaba contra el silencio, sin comunicar nada, aparte del ruido. Soporté largos períodos de silencio antes de que él empezara a creer que yo no iba a llenar el vacío simplemente para romper ese silencio. Hacerme una idea de mí misma me ha ayudado a disfrutar del silencio sin ofenderme por ello. Ahora creo que estoy aceptando el derecho que tiene otra persona a reflexionar. Mientras yo me sienta segura, también puedo sentirme a gusto con el silencio.
Hablar otro idioma: Su vocabulario era distinto al mío. Ella decía: “Ven a ver la televisión conmigo”. Yo quería que dijera, “Quiero estar contigo esta noche porque te amo”, porque eso era lo que necesitaba escuchar. Pasaron varios meses antes de que se me ocurriera pensar que no usábamos las mismas palabras para decir lo mismo. No sé por qué esto me produjo tal conmoción. Nos habíamos conocido y ena- morado en nuestra lengua materna, pero me percaté de esta diferencia de expresión al asistir a las reuniones y escuchar. No me parecía mal si los miembros decían cosas utilizando sus propias palabras, y aún así, me sentía infeliz porque aquella mujer a quien tanto amaba no decía lo que yo quería escuchar. Empecé a comprender. Cuando ella decía, “ven a ver la televisión conmigo”, decía realmente “quiero que estés conmigo”. Al cabo de un cierto tiempo pude captar el mensaje, y las palabras escogidas ya no importaban tanto.
Arriesgarse a la desaprobación: Mi comportamiento ante la sobrie- dad consistió en evitar la confrontación, lo que me costó mucho a mí misma. Para evitar el desgaste emocional debido a la desaprobación de mi esposo, pagué aún un precio más alto, al jamás lograr saber lo que yo pensaba realmente: quién era y lo que deseaba hacer en mi vida. Nadie tiene derecho a imponer su voluntad a otro ser humano adulto. Así como yo debo tener cuidado de no hacérselo a nadie, no debo permitir que me lo hagan a mí. Cuando los esfuerzos de otro por controlarme (imponiéndome una culpa, negándome su aprobación o mostrando ira) ya no den resultado, se dará por vencido; pero no tiene motivo alguno para abandonarlos mientras resulten tan hermosamente eficaces, ¿verdad?
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