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“Algunas veces es bueno mirar el pasado, no para contem- plarlo, sino simplemente para aprender”.
EMPEZAR DE NUEVO
En estas circunstancias, considerando todo ese tiempo y esfuerzo, ¿cómo es posible no sentirse sino aliviado, agradecido y contento cuando por fin él (o ella) se mantiene sobrio? Habiendo recordado los estragos que el problema de la bebida causó al alcohólico y a las personas allegadas a él o a ella, ¿por qué no es suficiente sim- plemente ser testigos del milagro de la sobriedad? Después de años de ira y temor, reproches y lamentaciones, de pérdida de salud, de inseguridad económica, de angustia emocional, de pérdida de fe; después de todo eso, ¿por qué no es la sobriedad el final de una larga búsqueda para los que aman a alguien que padece la enfermedad del alcoholismo?
Mirar el pasado
Por un breve momento piensen en la energía gastada en exigir, rogar, rezar por la sobriedad de alguien. Recuerden el tiempo empleado en pensar en argumentos lógicos, razones afectuosas, planes imaginados con respecto a la sobriedad de alguien.
Los miembros de los Grupos de Familia Al-Anon y Alateen saben, por haber compartido experiencia, fortaleza y esperanza en las reuniones, que hay mucho más que hacer para recuperarse de los efectos del alcoholismo, que simplemente vivir con un alcohólico sobrio. Sabemos por nuestra experiencia que el alcoholismo es una enfermedad de la familia, que la bebida incontrolable ha afectado a los más allegados al alcohólico: amigos y familiares. Para cuando el ser querido consigue la sobriedad, en nuestro pensamiento hay aún muchos recuerdos de esa vigilante espera; nuestras emociones están llenas de ira y resentimientos que aún quedan y nuestro espí- ritu está abrumado, debido a las promesas quebrantadas y a la falta de confianza. Nos hallamos casi completamente alterados debido a nuestras reacciones a las situaciones creadas por la bebida. Estos
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