Page 902 - Las enseñanzas secretas de todos los tiempos
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perfección  del  conocimiento.  La  ignorancia  simple  es  un  factor  que  está  siempre

  activo y que empuja al alma para seguir tratando de conseguir más conocimientos Del
  estado virginal de desconocimiento surge el deseo de tomar conciencia, que da como

  resultado la mejora del estado mental. El intelecto humano siempre está rodeado de

  formas de existencia que van más allá de la valoración de sus facultades desarrolladas

  solo en parte. En este ámbito de objetos no comprendidos hay una fuente infalible de
  estímulos mentales Por consiguiente, del esfuerzo de hacer frente de forma racional al

  problema de lo desconocido con el tiempo acaba surgiendo la sabiduría.

       En este análisis, la causa última es la única que se puede considerar sabia, o, para

  decirlo  en  términos  más  sencillos,  solo  Dios  es  bueno.  Sócrates  decía  que  el
  conocimiento, la virtud y la utilidad eran uno con la naturaleza innata de la bondad. El

  conocimiento  es  una  condición  del  saber;  la  virtud  es  una  condición  del  ser,  y  la

  utilidad  es  una  condición  del  hacer.  Si  para  nosotros  la  sabiduría  es  sinónimo  de
  completitud  mental,  resulta  evidente  que  un  estado  así  solo  puede  existir  en  la

  totalidad,  porque  lo  que  es  menos  que  el  Todo  no  puede  poseer  la  plenitud  de  la

  Totalidad.  Ninguna  parte  de  la  creación  está  completa;  por  consiguiente,  todas  las
  partes  son  imperfectas  en  la  medida  en  que  no  llegan  a  la  totalidad.  Cuando  hay

  incompletitud, se deduce que debe de haber ignorancia, porque cada parte, aunque sea

  capaz de conocerse a sí misma, no puede ser consciente del Yo de las demás partes.

  Filosóficamente, el crecimiento desde el punto de vista de la evolución humana es un
  proceso que va de lo heterogéneo a lo homogéneo. Con el tiempo, por consiguiente,

  la conciencia aislada de los fragmentos individuales se vuelve a unir para convenirse

  en  la  conciencia  completa  del  Todo.  Entonces  y  solo  entonces,  la  condición  de  lo

  omnisciente se vuelve una realidad absoluta.
       De este modo, todas las criaturas son relativamente ignorantes y, al mismo tiempo,

  relativamente  sabias;  relativamente  nada  y,  sin  embargo,  relativamente  todo.  El

  microscopio revela al hombre su significancia y el telescopio, su insignificancia. Por
  medio de las eternidades de la existencia, el hombre va aumentando poco a poco tanto

  su sabiduría como su comprensión: su conciencia creciente va incluyendo más de lo

  externo  dentro  de  la  zona  del  ser.  Incluso  en  su  estado  actual  de  imperfección,  el

  hombre se va dando cuenta de que nunca puede ser verdaderamente feliz mientras no
  sea  perfecto  y  que  de  todas  las  facultades  que  contribuyen  a  su  autoperfección

  ninguna  iguala  en  importancia  al  intelecto  racional.  A  través  del  laberinto  de  la

  diversidad,  solo  la  mente  iluminada  puede  y  debe  conducir  el  alma  hacia  la  luz

  perfecta de la unidad.
       Además  de  la  ignorancia  simple,  que  es  el  factor  más  potente  del  desarrollo
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