Page 334 - e-book
P. 334

AUTOR                                                                                               Libro
                     —¿Hay   algo   más   que   necesites,   Jacob?   ¿deseabas   meterme   en   problemas?
               Misión cumplida. Charlie quizás me mande a un internado militar, pero eso no me
               alejará de Edward. Nada lo conseguirá. ¿Qué más quieres?
                     Jacob siguió clavando la mirada en Edward.
                     —Sólo me falta recordar a tus amigos chupasangres unos cuantos puntos clave
               del tratado que cerraron. Ese tratado es la única cosa que me impide que le abra la
               garganta aquí y ahora.
                     —No los hemos olvidado —dijo Edward justo en el mismo momento que yo
               preguntaba:
                     —¿Qué puntos clave?
                     Jacob seguía fulminando con la mirada a Edward, pero me contestó.
                     —El tratado es bastante específico. La tregua se acaba si cualquiera de vosotros
               muerde a un humano. Morder, no matar —remarcó. Finalmente, me miró. Sus ojos
               eran fríos.
                     Sólo me llevó un segundo comprender la distinción, y entonces mi rostro se
               volvió tan frío como el suyo.
                     —Eso no es asunto tuyo.
                     —Maldita sea si no... —fue todo lo que consiguió mascullar.
                     No   esperaba   que   mis   palabras   precipitadas   provocaran   una   respuesta   tan
               fuerte. A pesar del aviso que venía a transmitir, él seguro que no lo sabía. Debió de
               pensar que la advertencia era una mera precaución. No se había dado cuenta, o quizá
               no había querido creer, que yo ya había adoptado una decisión, que realmente
               intentaba convertirme en un miembro de la familia Cullen.

                     Mi respuesta empujó a Jacob a casi revolverse entre convulsiones. Presionó los
               puños contra sus sienes, cerró los ojos con fuerza y se dobló sobre sí mismo en un
               intento de controlar los espasmos. Su rostro adquirió un tono verde amarillento
               debajo de la tez cobriza.
                     —¿Jake? ¿Estás bien? —pregunté llena de ansiedad.
                     Di medio paso en su dirección, pero Edward me retuvo y me obligó a situarme
               detrás de su propio cuerpo.
                     —¡Ten cuidado! ¡Ha perdido el control! —me avisó.
                     Pero   Jacob   casi   había   conseguido   recobrarse   otra   vez;   sólo   sus   brazos
               continuaban temblando. Miró a Edward con una cara llena de odio puro.
                     —¡Arg! Yo nunca le haría daño a ella.
                     Ni Edward ni yo nos perdimos la inflexión ni la acusación que contenían sus
               palabras. Un siseo bajo se escapó de entre los labios de Edward y Jacob cerró sus
               puños en respuesta.
                     —¡BELLA! —el rugido de Charlie venía de la dirección de la casa—. ¡ENTRA
               AHORA MISMO!
                     Todos nos quedamos helados y a la escucha en el silencio que siguió.
                     Yo fui la primera en hablar; mi voz temblaba.
                     —Mierda.
                     La expresión furiosa de Jacob flaqueó.




                                                                                                   - 334 -
   329   330   331   332   333   334   335   336   337   338   339