Page 416 - Las enseñanzas secretas de todos los tiempos
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imágenes  que  al  principio  los  sabios  habían  erigido  solo  como  símbolos  para  el

  estudio y la meditación. Se dieron falsas interpretaciones a los emblemas y las figuras
  de los Misterios y se crearon teologías complicadas para confundir la mente de sus

  devotos.  Las  masas,  privadas  de  su  derecho  inalienable  al  saber  y  sumidas  en  la

  ignorancia,  acabaron  por  convenirse  en  esclavos  abyectos  de  los  impostores

  espirituales.  Se  impuso  en  todo  el  mundo  la  superstición  y  los  magos  negros
  dominaban  por  completo  los  asuntos  nacionales,  como  consecuencia  de  lo  cual  la

  humanidad  sigue  padeciendo  las  sofisterías  de  la  clase  sacerdotal  de  la  Atlántida  y

  Egipto.

       Plenamente  convencidos  de  que  sus  Escrituras  lo  aprobaban,  muchos  cabalistas
  medievales  dedicaron  su  vida  a  la  práctica  de  la  magia  ceremonial.  El

  trascendentalismo  de  los  cabalistas  se  basa  en  la  fórmula  antigua  y  mágica  del  rey

  Salomón, a quien los judíos consideran desde hace mucho el príncipe de los magos
  ceremoniales.

       Entre los cabalistas de la Edad Media había gran cantidad de magos negros, que se

  alejaron de los conceptos nobles del Sefer Yetzirah para enredarse en el demonismo y
  la  brujería.  Pretendían  reemplazar  con  espejos  mágicos,  puñales  consagrados  y

  círculos desplegados en torno a postes de clavos de ataúdes la vida virtuosa que, sin la

  asistencia  de  complejos  rituales  ni  de  criaturas  inframundanas  conduce  al  hombre,

  indefectiblemente, a un estado de auténtica completitud individual.
       Quienes  pretendían  controlar  a  los  espíritus  elementales  mediante  la  magia

  ceremonial esperaban obtener de los mundos invisibles conocimientos poco comunes

  o  poderes  sobrenaturales.  El  diablillo  rojo  de  Napoleón  Bonaparte  y  las  cabezas

  oraculares  de  infausta  memoria  de  los  Medici  son  ejemplos  de  las  desastrosas
  consecuencias  que  acarrea  permitir  que  los  seres  elementales  dicten  el  curso  del

  proceder humano. Aunque parezca que el demonio erudito y divino de Sócrates ha

  sido una excepción, en realidad esto demuestra que la condición intelectual y moral
  del mago tiene mucho que ver con el tipo de elemental que es capaz de invocar; sin

  embargo, hasta el demonio de Sócrates lo abandonó cuando se dictó su sentencia de

  muerte.

       El trascendentalismo y todas las formas de magia fenomenalista no son más que
  callejones sin salida, productos de la hechicería de los atlantes, y quienes abandonan

  el camino recto de la filosofía para deambular por allí casi siempre han sido víctimas

  de su imprudencia. Cuando el hombre es incapaz de controlar sus propios apetitos,

  tampoco es capaz de gobernar a unos espíritus elementales fogosos y apasionados.
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