Page 136 - Egipto Tomo 1
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COSEN




                                              Quien haya visto junto á las puertas de
                                               Tantah,  la dilatada llanura donde se
                                               reúnen esos millares de peregrinos,
                                               de seguro se le habrán venido á las
                                               mientes los campamentos de los Ju-
                                               díos después de su Exodo. Palpitantes
                                               de vida se ofrecieron á nuestras mira-
                                               das las figuras más bellas de la Biblia,
                                               haciéndose tangibles,  si de esta ma-
                                               nera podemos expresarnos, en cuanto
                                    pudimos contemplar de cerca varones de luengas barbas,
                                    de pronunciadas facciones y mirada penetrante, ciñendo
                                    el  turbante,  descalzos de  piés y  vistiendo  la holgada
                                    túnica de los pueblos orientales: pero no desprovistos
                                             soltura de movimientos, merced á una
                                    de dignidad y
                                    vestidura que en nada empece su libertad; yendo pen-
                                    sativos  de un  lado para otro; echando un  vistazo  al
                                    ganado;  disputando entre  sí en lenguaje breve y por
                                    demás rápido,  ó ayudando á las mujeres veladas que
                                    llevaban á abrevar los camellos.
                                      Nos hallamos en los límites del país de Gosen: las
                                    imágenes  bíblicas reviven en nuestra mente,  invitán-
                                    donos á recorrer los  lugares que hemos aprendido á
                                    venerar en  nuestros más tiernos años, y que según
                   EGIPTO, TOMO I
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