Page 137 - Egipto Tomo 1
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GOSEN
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                sabemos fueron concedidos por  el Faraón á su ministro José, para que en ellos se esta-
                blecieran los suyos con sus rebaños.
                  Empecemos para ello, por tomar de nuevo el ferro-carril. En Benha-l-Assal cambiamos
                                                                 ,
                                  luego hacemos lo propio en Zagazig. Nos hallamos ya en pleno
                de coche por primera vez y
                país de Gosen, es decir, en  la región oriental de  la Delta. Para que de su  disposición
                                                  pueda formarse idea, puede decirse
                                                  que á  lo que  alcanza  la mirada,
                                                  afecta  la figura de una trompa de
                                                   caza, cuyo pabellón abierto hacia el
                                                   Oriente,  viniera á terminar en  la
                                                   caudalosa via fluvial que separa  el
                                                   Asia del África. El canal de agua
                                                   dulce existente ya en  la época de
                                                   la permanencia de los Israelitas en
                             TIENDA DE BEDUINOS
                                                   Egipto, restablecido hace poco tiem-
                po por Mr.  Lesseps, bañaba  la frontera por  la parte del Sud: en  la del Norte existía
                el lago Menzaleh  ; y  al Oeste  el antiguo brazo tanítico, reducido hoy á las proporciones
                de un estrecho canal.
                  Por grandes que sean los cambios que en el transcurso de los siglos ha experimentado
                el país de Gosen, no ha llegado á perder los rasgos que particularmente le caracterizaban.
                Doquiera alcanza la inundación del Nilo, lo mismo que á lo largo de las orillas del canal
                de agua dulce, la fecundidad del suelo recompensa abundantemente el trabajo del labrador,
                al cual rinde las más pingües cosechas: en cambio, en las partes elevadas, muy lejos ya,
                hácia la parte del Oriente, extiéndense dilatadas mesetas, en las cuales crece una raquítica
                vegetación, apropiada para que en  ellas puedan  los pastores
                levantar sus  tiendas  al  cuidado de sus rebaños. Donde, al
                                                            .
                parecer, el país ha experimentado más profundos cambios, es  mt
                hácia el Norte, en  la región del lago de Menzaleh: pues en
                                                             rz
                los  sitios en que en  otro  tiempo apacentaban  los  pastores  i!
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                semitas sus numerosos rebaños de bueyes, en praderas frescas
                  abundantes, vense hoy las aguas amargas y  hediondas de
                y
                los pantanos; y allí donde los pacíficos labradores acumulaban
                el producto de sus cosechas en numerosas ciudades indus-
                triosas y  florecientes,  tienden hoy  sus  redes para que  se
                sequen, delante de miserables cabañas, algunos pobres pescadores.
                   Por nuestra parte invitamos  al lector á que se digne seguirnos al través de los campos
                 cultivados y de las soledades del  desierto hasta  los lagos del país de Gosen.
                   Para emprender nuestra excursión tomamos como punto de partida la antigua Bubastis,
                 en  el dia Zagazig, centro mercantil para  el comercio del algodón que se cosecha en  la
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