Page 30 - Cuentos para Triunfar
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-  Buenos días. Coménteme cuál es su número extraordinario...
                      -  Yo soy trapecista...
                      -  Nosotros ya tenemos trapecista.
                      -  Pero yo doy cinco vueltas en el aire, y además...
                      -  Le  agradezco  su  visita  pero  vuelta  más,  vuelta  menos;  ya  tenemos
                          trapecista...

                      Y así transcurrió la mañana y la tarde; escuchando a uno tras otro comentar
                  sus habilidades, que  eran un poco más de lo mismo.
                      Al  final  de  la  fila,  estaba  parado  un  hombrecito  de  contextura  muy
                  delgada, que pacientemente esperaba su turno, sumiso e introvertido.
                      -  el que sigue...
                      Y el número esperado no aparecía. Ya al atardecer el dueño preguntó a su
                  colaborador:
                      -  Queda alguien por atender?.
                      -  Hay un hombre que estuvo desde temprano.
                      -  Lo haremos pasar?
                      -  Por supuesto... ¡Adelante, caballero; el señor lo va a atender...!
                      -  Buenos días.
                      -  Buenos... . dígame, que es lo que Ud. hace?.
                      -  ¡Yo soy imitador de pájaros!.
                      El  dueño  del  circo  ya  fatigado,  tuvo  el  deseo  de  sacar  a  las  corridas  al
                  diminuto hombre...
                      -  Le  agradezco  su  visita,  señor;  pero  no  me  interesa  un  imitador  de
                          pájaros.  Lo  que  estoy  buscando  es  un  número  extraordinario;  y  a  la
                          gente no le entusiasma venir al circo simplemente para ver un imitador
                          de pájaros; de manera que le agradezco, y por favor retírese que estoy
                          muy cansado...
                      -  Le  entiendo  perfectamente,  señor;  pero  me  gustaría  mucho  que  Ud.
                          viera mi número. Tal vez es lo que está buscando...
                      -  Le  repito,  caballero.  Le  agradezco  pero  no  quiero  ni  necesito  un
                          imitador de pájaros. Hasta luego...
                      Entonces, el pequeño hombrecito muy triste por no haber podido mostrar
                  su función, se paró y acercándose a la ventana; miró hacia el horizonte. Una
                  lágrima corría por su rostro. La abrió,  se paró en el marco, levantó sus brazos,
                  y se fue volando...


                      Ponga su mano abierta con la palma hacia arriba, frente a sus ojos.
                  ¿Qué ve sobre ella?. Seguramente nada...
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