Page 101 - COLECCION HERNAN RIVERA MAS DOS CUENTOS
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Departamento de Contrataciones. Allí les dijeron que
no estaban contratando. Y que había para rato. De
modo que se llevaron el resto del día recorriendo de la
mano las salitrosas calles de tierra.
Ella vestía un delgado vestido de popelina de color
celeste, adornado con dos líneas de blondas azules en
el cuello y dos en el ruedo de campana; calzaba zapatos
blancos sin taco y un cintillo de carey del mismo color
del vestido afirmaba su cabellera rubia. Él, pese a que
el sol chorreaba espeso en las calles de tierra, iba
enfundado sin ningún embarazo en un terno de color
café, paletó cruzado, chaleco del mismo tono y corbata
a rayas. Al principio pensamos que eran padre e hija.
Él la trataba como si fuera una muñeca de porcelana,
ella se esmeraba en quitarle las pelusas del traje y en
acomodarle el mechón de pelo indócil que se le venía
hacia adelante.
Se supo que eran recién casados cuando el
carabinero de servicio —el sargento Zulemo—
encontró sospechosa la diferencia de edad de esa pareja
de afuerinos que se paseaban «apichonados» por la
calle del Comercio. Influido por las películas de
gánsteres y las historias de amores gitanos, pensó que
bien podía tratarse de un rapto. Se acercó entonces a
interrogar a la pareja mientras saboreaban un helado de
barquillo en las afueras de la pastelería, único
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