Page 41 - Visiones de Alejandria | 3ra edicion | Editorial HL 2019
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Parte I | Así se reunían los seis
                  Editorial HL | Literatura Moderna







                  Hace algunos, muchísimos años, si se caminaba en silencio a través de loas ventosas


                  calles que conformaban el cementerio de Rockhills, seguramente el visitante o viajero

                  escucharía en medio del aire revuelto los ruidos provenientes de las tumbas, de los


                  árboles y de los animales andantes como  ratas, zorrillos,  gatos, bichos y claro, uno


                  que otro entre manifestándose; sin embargo, eso pasa en cualquier panteón…



                  Lo valioso de esta historia y del cementerio de Rockhills, es el recuerdo de una serie de

                  reuniones que ahí se efectuaron hace muchos años, durante las cuales, un grupo de


                  siete amigos se dedicaron a pasar sus noches en vela, platicando sus andanzas, sus


                  pensamientos y sus habilidades que los hacían valer.



                  Recuerdo que la administración del cementerio de Rockhills en aquellos tiempos era

                  regular, casi deplorable y digo casi porque gracias a sus descuidos, mis amigos de la


                  sociedad  y  yo  nunca  hubiéramos  podido  ser  parte  de  la  época  dorada  en  la  que

                  sucedieron las series de anécdotas que os contare al terminar esta introducción.




                  Porque amigos del jurado, ustedes se imaginaran, que si se caminaba de noche por

                  entre  las  tumbas  del  cementerio  de  Rockhills,  se  encontrarían  con  las  tumbas  de


                  diferentes de épocas y de varias clases de seres. Recuerdo que las tumbas ubicadas a la

                  entrada  del  cementerio  eran  las  únicas  presentables  y  conservadas,  porque


                  pertenecían  a  gente  muy  rica  y  eran  la  fachada  del  lugar,  más  conforme  uno  iba


                  penetrando  en  el  extenso  fondo  del  terreno,  se  iba  notando  el  deterioro  de  las

                  perpetuidades,  lapidas  empolvadas  adornadas  con  floreros  de  mármol  quebrados  y


                  pétalos regados, ya incoloros por el camino. Ambiente terroso, algunos dirían maldito,


                  pero nada de eso tenebroso en comparación con las áreas más abandonadas, porque



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