Page 44 - CAMINOS SIN GLORIA
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Autor: Juan Carlos Cuervo Otálora

            inclemente  frio,  salí  del  refugio  de  mis  padres,
            desconociendo lo que depararía el destino; ya tenia muchos
            días albergando esperanza de mejorar mi vida, inicialmente
            viviendo  en  un  cuartito  de  mínimo  espacio,  con  piso
            rupestre sin terminar  al igual que su fachada dentro de una
            casa  en  cual  se  arrendaban  cuartos;  en  muchos  lugares  le
            dicen  cuarterías  en  otros  albergues  en  fin  depende  de  la
            idiosincrasia  de  cada  país  el  nombre  que  le  den,  la  vida
            estaba  difícil,  ya  no  se  podía  pagar  el  alquiler,  no  había
            trabajo con el cual sustentar el día a día, ni alimento ni techo,
            hecho en el cual la dueña de la casa decidió dejarme fuera de
            ella sin poder sacar mis ropas; hasta que en algún día pude
            hacerlo; eran tiempos difíciles en un barrio muy complicado
            no solo por lo lejano y apartado, sino por la situación social
            que allí trascurría diariamente.

                   Conocí en aquella época varios meces atrás una chica
            tiempo  antes  de  vivir  en  aquel  lúgubre  barrio,  mientras
            trabajaba  para  la  Universidad  de  mirada  dulce  pero
            nostálgica; eran tiempos en la que en al universidad siendo
            yo  joven  y  pudiendo  trabajar  ahí  mismo,  sin  titulo  podía
            vanagloriarme  de  cierta  posición  y  beneficios  que  me
            otorgaba    el  trabajar  directamente  con  la  vicerrectora
            académica, pero aun no lo tenia todo; pues bien conquiste
            esta chica Bióloga no muy brillante pero si muy constante y
            tierna, pero tenia su secreto ya que su familia  por ser ella
            hija única y de escasos recursos, se encontraba en un dilema
            de ayudarles , su madre  con una enfermedad incurable una
            artritis ya pasada y con una amor de juventud que venia y
            volvía a su antojo; la manejaba como quería;  quizás fue eso
            y  mas  la enfermedad de su madre; así como muchas cosas




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