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Arlette Pichardo Muñiz
De la Re-distribución
La palabra distribución, junto al sufijo «re» en su construcción gramatical indi- ca volver a dividir algo en forma diferente a la inicial, imperando la voluntad, la conveniencia, la regla o el derecho, o bien combinaciones de estas formas.
De manera similar a la administración doméstica y a la reciprocidad, opera asumiendo un doble rol, pero –a diferencia de éstas– su papel se centra en la recolección, base para la re- distribución, y no necesariamente tiene incidencia o se ocupa de la producción. En su forma de operación empieza a desplazar a la cooperación directa como base del accionar conjunto.
Se asienta en un entramado de organización social con soporte en la centralidad, relaciones con otras entidades por intermedio de una cúspide que emerge como intermediaria y tiene ran- go de autoridad. Como tal cuenta con un propósito jerárquico, que puede estar representada por la tradición o la costumbre (un rey o reina, un emperador o emperatriz, un cacique, un se- ñor feudal o el anciano de la tribu), la legalidad o la institucionalidad (una jefatura civil o “cabe- za” militar) o el carisma o afiliación voluntaria (un líder comunitario o religioso).
Según Laville se corresponde con el modo de producción de riqueza material no mercantil monetario, pues la mercancía no impera como mecanismo de intercambio, pero se advierte la importancia del dinero (En Coraggio, comp., 2009). Un autor, Caillé propone denominarle in- tercambio según la costumbre (En Coraggio, Org., 2009, p. 39).
La redistribución también tiene una larga y variada historia que llega casi hasta la época moderna... Entre algunas tribus, sin embargo, hay un intermediario en la persona del jefe u otro miembro prominente del grupo; que es quien recibe y distribuye los abastos, sobreto- do si deben ser almacenados. Esta la redistribución propiamente dicha... Todas las econo- mías grandes de transacciones en especie eran administradas con el auxilio de la redistri- bución. La producción y la distribución de bienes se organizan en torno a la recolección, el almacenamiento y la redistribución, mientras que el jefe, el templo, el déspota o el señor se sitúan en el centro de este modelo... El tercer principio, destinado a desempeñar un gran papel en la historia que llamaremos el principio del hogar, consiste en la producción para el suo propio. Los griegos lo llamaron oeconomia, el origen de la palabra economía.
Karl Polanyi
Fuente: Polanyi 2005/1944: 97-98.
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Recuadro 14. De la re-distribución

