Page 36 - El libro de San Cipriano : libro completo de verdadera magia, o sea, tesoro del hechicero
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buen uso de sus dones, si no te lo conceden, será porque no halla-
rán tu corazón lo bastante limpio y puro, o porque no convendrá a
sus designios el concederlo. Yo como padre, estoy en el deber de
ponerte en condiciones de adquirir toda clase de conocimientos, pa-
ra lo cual te entrego este libro que es el que a mí me facilitó los me-
dios de adquirir la sabiduría que poseo. Leélo con atención, practi-
ca con fe todo lo que en él se indica y acaso logres todo aquello
que desees. Mas si los espíritus a quienes invoquéis no se mostra-
ran propicios a concederte sus dones, no por esto te entristezcas,
pues será prueba de que ellos no juzgan conveniente acceder a tus
deseos, lo cual deberá persuadirte que su infinita sabiduría al obrar
de ese modo, te preserva de muchos peligros que acaso te habrían
de acontecer.
Estos sabios consejos que aquel gran rey daba a su hijo pri-
mogénito hallándose en el término de su vida, deberán estar gra-
bados constantemente en la memoria de los que sigan el estudio
y las prácticas expuestas en las páginas de este tratado.
CAPITULO I
De los talismanes
Los talismanes son unos objetos mágicos, de diversas espe-
cies que poseen virtudes maravillosas.
Están hechos impresos, grabados o cincelados sobre una pie-
dra, metal u otra materia y llevan el sello de un signo celeste.
El metal ha de ser correspondiente, al astro del que se desea
obtener el poder sobrenatural.
Dichos talismanes, deben hacerse por personas iniciadas en
las ciencias ocultas en una hora determinada y con el alma com-
pletamente fija en la labor que se tiene entre manos, en un lugar
destinado especialmente a estas misteriosas obras, bajo un cielo
sereno y espléndido, e invocando la influencia del planeta bajo el
cual se coloca el talismán.
Los talismanes fueron inventados por los caldeos y egipcios
siendo de innumerables especies.
El más célebre de todos ellos, era sin duda, el anillo de Salo-
món.
En él estaba grabado el misterioso nombre de Dios, el cual
nombre sólo Salomón llegó a conocer.
El dichoso poseedor de aquel anillo, dominaba en todas las
cosas.
Apolonio de Tiana hizo en Constantinopla la figura de una
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