Page 103 - libro de los detalles plasticos en el arte romanico.Fernando Ezquerra Lapreta
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Además, es evidente que, históricamente hablando, la Iglesia acabó relegando
                  a  la  mujer  a  funciones  de  segundo  orden  en  su  estructura  eclesiástica.  Eso  mismo

                  sigue pasando en la actualidad en el seno de algunas Iglesias como es el caso tanto de
                  la  Iglesia  Católica  como  de  la  Ortodoxa.  Sin  embargo,  lo  que  jamás  le  pudo  quitar

                  nadie a una mujer fue su manera de entender la fe.

                         Tal  vez,  porque  los  redactores  de  los  diferentes  programas  iconográficos
                  conocían interpretaciones teológicas como la siguiente de San Agustín en su SERMÓN

                  72:
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                  Por eso honró a ambos  sexos, los encareció a ambos, los acogió a ambos.
                  Nació de mujer. No perdáis la esperanza, varones, pues Cristo se dignó ser varón; no
                  perdáis la esperanza, mujeres, pues Cristo se dignó nacer de mujer. Acudan juntos
                  ambos  sexos  a  la  salvación  traída  por  Cristo:  venga  el  varón,  venga  la
                  mujer; en la fe no hay varón ni mujer.

                         Seguramente por interpretaciones de este tipo, en el Arte Románico, algunos
                  teólogos las acabaron utilizando como modelos de fe. No solo eso, así lo reflejaron en

                  las piedras.

                         Es evidente que el trabajo del redactor teológico del programa guió la mano de
                  los diferentes artistas de los proyectos románicos hasta en los más mínimos detalles;

                  aunque  estos  acaben  siendo  sorprendentes,  desde  nuestra  visión  actual  de  la
                  Eclesiología.
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