Page 103 - libro de los detalles plasticos en el arte romanico.Fernando Ezquerra Lapreta
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Además, es evidente que, históricamente hablando, la Iglesia acabó relegando
a la mujer a funciones de segundo orden en su estructura eclesiástica. Eso mismo
sigue pasando en la actualidad en el seno de algunas Iglesias como es el caso tanto de
la Iglesia Católica como de la Ortodoxa. Sin embargo, lo que jamás le pudo quitar
nadie a una mujer fue su manera de entender la fe.
Tal vez, porque los redactores de los diferentes programas iconográficos
conocían interpretaciones teológicas como la siguiente de San Agustín en su SERMÓN
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Por eso honró a ambos sexos, los encareció a ambos, los acogió a ambos.
Nació de mujer. No perdáis la esperanza, varones, pues Cristo se dignó ser varón; no
perdáis la esperanza, mujeres, pues Cristo se dignó nacer de mujer. Acudan juntos
ambos sexos a la salvación traída por Cristo: venga el varón, venga la
mujer; en la fe no hay varón ni mujer.
Seguramente por interpretaciones de este tipo, en el Arte Románico, algunos
teólogos las acabaron utilizando como modelos de fe. No solo eso, así lo reflejaron en
las piedras.
Es evidente que el trabajo del redactor teológico del programa guió la mano de
los diferentes artistas de los proyectos románicos hasta en los más mínimos detalles;
aunque estos acaben siendo sorprendentes, desde nuestra visión actual de la
Eclesiología.