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            1'1 innpalt•s 1'\Cfi¡JlOIIO~ y u•nt rus i ntt•lt>t:luales
            de la alta Ecl,td  Mt•cha                    Principate.s cscroploríos
                                                                                                                l..ilómo'II<J\
                                                       •  ArtObi~pJdo.s. obbp.odos, •• h.odw'
            !:.ntn  lw. wp"tas ma~ célebre-. rJb<' r1ta1
                                                      --- ·  loonorcs del tmpcroo>  d~ Otudeooll'
            a san Ambo~10, ~an Fulg<'nnu, <'1  ,,rwb1spo   baria la milao.l dl'l ••glo .,,
            de Rt·ims  llmnnar, Jit>l .mugo y comejem
            de Cario~ rl Ca/11(), el ,¡h;ul d¡•  'ia1111 Evroult
            > Th1erry de MatonvdlP  E11  la ~ruela de•
            e~te ultimo ~1! form.unn (llJ(I<, eminentes
            r;~h¡;r ,,fo,, cntrtt los que destacóln  fien:ngt'r,
            Go,ct•lin, Raoul, He1 11.11 d, lurqutttil y Richard,
            que contribuyt•ron  ,, t•nriqm·cer la biblioteca
            dtt Saint-t::vroult  ron  pn •c ¡ow~ nhtnusrritos,
            tomo los tr;Haclos die'  >an Jerónimo y de san
            Agu~IÍn, de ~.111  l~idoi'O y dt>  Eu&ebio. E.n
            ~<!>la ~poca los t1ldtlllscritos tenían un ¡Jrr•no
            i•l•·~lt rnablt •;  tt•nidn~ ¡JOr verdaderos IPsoros
            de las biblint!:'r<l\ ~it'IOIXl' habta rctitencí,ls  .1
            la hora t.le  dt•,p~e:ndtr'>L' de•  ellos, aun cu,muo
            lucra en bt•ncJicio dt•  1111  p~·r~onaj<' l ntportante.
            E:n  el siglo IX o•l  .1bad Lnup d<'  Frnieres se
            P>.Ws<l de .. ~tl' rrwdo antr Hinrmar, arwbispo
            de Rl'I01,,  ¡JO!  no hace1 le Jleg¡¡r una obra de
            Beda el Venemblr•: •Excl'lenciól, c•llibro e~ tan
            volummosnque no puchrno.s esconde• lo ni
            en J,¡,  :~lforj;~~ ni  ello~ pliegue,. clt·l h.1bitn.
            Y aunque huluer.1 ,¡do po,ihll', habna
            l'~tJdo exput'~to d  tnpar~tt wn algún grupo
            th· nule.ulW" que podrii\11 ha!Jt'rst• sentido
                                                   elemento  cursivo, cautivó al abad Alcuino. Sin embargo, si bten Alcuino y la escuela
            !entado~ por la  bellNa del  manu,nito.• Por
                                                   de Tour~ desempeñaron un papel principal en la elaboración de la carolina clasica,
            ntro lado, c•n  una obm de 1071 conservad<~ en
            la abddía di' J\lontecas.s1no p1H.:de lt!erse uua   no parece que fueran responsables de su puesta a  punto. Dicha elaboración no
            ltlrmuld lati11.1  1 uy.1  trJducción e~ la ~iguientt•:   puede atribuirse al  trabajo de un (¡nico individuo, sino más bien a  la  labor colectiva
             ·Si algui(•n  intenta ••poderar ~e dt' este libro
                                                    llevada a cabo en diversos escriptorios. Alcuino, a quien Carlomagno conoció en
            bajo ruillquier prclt'Xto, que el df;¡ del  ) uicio
            1-inal se enrurntn• rnllt• los que hr1yan de nrc.Je,·   Parma en 781, ya era conocido a su regreso de Roma como un erudito y un  personaj~:
            en el  fupgo l.'lrrno                  eminente. Conservador de la biblioteca de la catedral de York  y maestro de su
                                                   escuela, fue invitado el año siguiente a la corte de Aquisgrán. A riesgo de descalif1car
                                                    la leyenda sobre este personaje, cabe precisar que Alcuino no desempeñó el papel
                                                    creador que se le atribuye, sino que más bien  fue un genial organizador. Po::.eía
                                                    al  más alto grado un sentido agudo de las relaciones humanas, lo que hoy día
                                                    llamaríamos relaciones  públicas. Permaneció durante catorce años al servicio de
                                                    Carlomagno y en 796 fue nombrado abad de Saint Martín de Tours. A su llegada, el
                                                    escriptorio de Tours ya estaba produciendo manuscritos caligrafiados en minúscula
                                                    carolina. Durante su  mandato la producción y la calidad de los libros alcanzaron
                                                    tan alto nivel que el paleógrafo  Lowe no duda en señalar que «la calidad de  los
                                                    manuscritos turonenses nunca ha sido superada en los anales de la  escritura~.


                                                    Los scriptoria

                                                    En el siglo 1x aparecieron  numerosos talleres en monasterios e iglesias: los scriploria.
                                                    Estas nuevas escuelas  produj~ron una gran cantidad de manuscritos, cada uno de los
                                                    cuales ilustra a su  manera la evolución de la escritura carolina. Su  florecimiento
                                                    varía en el tiempo y en el  espacio. Aquitanja y Provenza tan solo conocieron un
                                                    impulso tardío y  ltmitndo. Borgoña, y en particular el centro episcopal de Lyon,
                                                    duranLe  la  égida del diácono Florus, fue más activa. Las regiones orientales, por su
                                                    parte, desgarradas por las invasiones normandas, no pudieron experimentar el mismo
                                                    progreso. No obstante, la producción más importante fue la de los talleres turonense::;,
                                                    sobre todo la  del scriptorium de Saint Martín de Tours que, como acabamos de ver.
                                                    vivió su época de esplendor durante el abadiado de Alcuino (796-804).  Dmanle su





                 H2                                    DE  lA  IINCIAL  A  ll\ CI\ROLINI\
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