Page 268 - Historia de la civilización peruana contemplada en sus tres etapas clásicas de Tiahuanaco, Hattun Colla y el Cuzco, precedida de un ensayo de determinación de "la ley de translación" de las civilizaciones americanas
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264 R. CÚNEO -VIDAL
Aquello fue causa de que el hombre y la mujer pertenecien-
tes a un aillo determinado se pareciesen indefectiblemente en lo
físico y en lo moral a sus hermanos de aillo, sin que rasgo físonó-
mico o espiritual los diferenciase.
Aquella viciada práctica, al suprimir el contraste de los tem-
peramentos de que va en pos el amor cual nosotros lo comprende-
mos, tuvo por resultado neutralizar en el indio peruano la fanta-
sía, ahogar el capricho por lo inesperado, suprimir el antojo to-
ques de espuela, si así podemos expresarnos, del que llamaremos
bridón del amor, que hacen que el hombre, pongamos por caso,
rubio, propenda a unirse a la mujer morena, y el hombre recio
y dominador, a la mujer sensible y sumisa.
En el antiguo Perú el individuo en estado de pubertad casó,
porque así lo requerían los usos del aillo a que perteneció, con
una núbil de su propia sangre y linaje, sin experimentar las an-
sias con que el amador moderno, colocado como aquél que dice en
los umbrales de lo desconocido, une su propia masculinidad a la
feminilidad de la mujer elegida en distinto abolengo, y si posible
es, en distintas patria y raza.
Lo que venimos diciendo dio lugar a que los linajes mayoraz-
gos, los cuales habían venido cobrando ensanche dentro del marco
de la población peruana experimentaran la necesidad de diferen-
ciarse en lo físico del común de regnícolas, en el sentido de poseer
rasgos fisonómicos que evidenciasen su condición de individuos
de una extracción superior nacidos para el ejercicio del mando.
A ello se debió el que los Antis de la montaña practicasen la
deformación del labio inferior, sometido a la acción de pesante
“tembetá”, y los Paucarcollas de Chucuito la del cráneo, ora en
forma cuadrada (huanca urna) ora alongada ( palta una, o chucu
una).
La casta privilegiada cuzqueña ideó, por su propia cuenta la
deformación de la oreja.
Del historiador Pedro Pizarro, es el siguiente pasaje:
“En Guanacauri les horadaban las orejas a los hijos de los
Qrejones, y les ponían guaras o bragueros.