Page 164 - Donde termina el arco iris
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CECELIA AHERN                                                             Donde termina el Arco Iris
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                     De: Stephanie
                     Para: Rosie
                     Asunto: ¡La señorita Casey!
                     ¡No me puedo creer que vayas a trabajar para la señorita Casey! Mamá me lo
               contó por teléfono y le entró tal ataque de risa que casi no la entendí. ¡Dice que no
               sabe qué van a hacer ella y papá cuando, estando en Australia, reciban una carta de
               la señorita Casey citándolos el lunes a primera hora de la mañana para hablar de tu
               mala conducta en el trabajo!
                     ¿Qué te ha llevado a coger este empleo? ¿Te has vuelto loca? Yo nunca tuve
               problemas con esa mujer, pero me consta que a ti te sacaba de quicio cuando eras
               niña y luego tres cuartos de lo mismo cuando Katie la tuvo de maestra. ¿Qué piensa
               Alex de todo esto? ¡Seguro que tiene una opinión muy interesante al respecto!



                     Querida Stephanie:
                     Bueno, por supuesto, tú nunca tuviste un problema con la señorita Casey
               porque   ¡eras   Doña   Santita!   ¡Estaba   encantada   con   tu   caligrafía   inmaculada,   tus
               deberes siempre puntuales y correctos, tu uniforme limpio y tus modales!
                     Debo de estar como una cabra por haber cogido este trabajo,  pero, si quieres
               saber la verdad, es con mucho el mejor, tanto por el horario como por el salario. Es de
               lunes  a  viernes  de   9  a   15.30,   cosa   que   me   parece   fantástica   después   de   haber
               trabajado todo el día y los fines de semana en mi último empleo. Está justo al lado de
               la escuela secundaria de Katie, de manera que podremos coger juntas el autobús cada
               día. Queda a pocos minutos del piso, lo cual me viene de perlas porque podré ir a
               comer a casa cada día. Con todas las demás complicaciones que tengo en mi vida,
               estos pequeños detalles me ayudarán un montón. En realidad no tengo intención de
               trabajar ahí   durante  mucho tiempo,  sólo  hasta   que   encuentre  un empleo   en  la
               industria hotelera.
                     Pero la razón principal que me ha llevado a coger este trabajo es que no tengo
               alternativa. Me queda una semana más en el purgatorio (el piso de Brian) antes de
               que pueda mudarme a mi piso de alquiler, que es un vertedero. Voy a necesitar todo
               el dinero que pueda conseguir para ponerlo en condiciones y hacer que parezca un
               hogar. Dios sabe bien que Katie ya ha tenido demasiados. Cuando la Cadena de
               Hoteles Rosie Dunne compre Hoteles Hilton, entonces podré despreocuparme del
               dinero.
                     Mira que le han pasado cosas raras a Katie a lo largo de los años, pero ninguna
               ha sido tan estrafalaria como que su madre y su padre vivan en la misma casa como
               extraños. Lo que para muchos niños es un estilo de vida, en el caso de Katie se
               convierte en algo tronchante. En realidad no es que Brian y yo nos caigamos mal, es
               sólo que no sabemos absolutamente nada el uno del otro. Somos dos perfectos
               desconocidos que estuvimos juntos una vez (y sólo unos minutos, te lo aseguro), en
               un momento que apenas recuerdo, para hacer la cosa más increíble del mundo.
               ¿Cómo es posible que dos idiotas como nosotros creáramos algo tan fantástico como
               Katie? Cuando Katie llega a casa del colegio y larga uno de sus discursos al estilo de
               los cómicos de escenario para contar cómo le ha ido el día la miro, miro a  Brian y
               pienso cómo es posible que de él, mezclado conmigo, se la haya obtenido a ella.
                     Puesto que ni Brian ni yo trabajamos procuro pasar tan poco tiempo como
               puedo aquí. Paseo por Henry Street la mayor parte del día para no tropezarme con
               él. Cuando estoy en el piso me quedo en mi habitación o me encierro en la despensa





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