Page 178 - Arquitectos del engaño
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La  familia  Warburg  no  en  vano  había  contribuido  enormemente  a  la  creación  del  banco  central
        estadounidense, el Sistema de la Reserva Federal, en 1.913.
               La IG Farben se convirtió en la industria química líder en el mundo, fabricante de todo desde armas
        hasta medicamentos. Ya en 1.928 la empresa decidió apoyar a Adolf Hitler y su programa. La dirección de
        la empresa estaba constituida totalmente por masones.
               La  IG  Farben  suministró  el  gas  cloro  durante  la  Primera  Guerra  Mundial.  Esta  empresa  había
        desarrollado  planes  durante  la  Segunda  Guerra  Mundial  para  fluorar  a  la  gente  de  los  países  ocupados,
        porque se habían dado cuenta de que la fluoración causaba daños leves a una parte concreta del cerebro. Este
        daño tenía un efecto muy particular. Hacía que a la persona afectada le fuera más difícil defender su libertad.
        Volviéndose más dócil frente a la autoridad.
               La IG Farben comenzó oficialmente a apoyar a Hitler en 1.931. En otoño de 1.932, como mínimo se
        pagaron 400.000 marcos a los nazis por orden del presidente de la IG Farben, Carl Bosch (Joseph Bork,
        "Hitler y la IG Farben", 1.978). La IG Farben también dio apoyo financiero a las SS de Himmler, al igual
        que las grandes empresas estadounidenses ITT y General Motors.
               El 4 de febrero de 1.999, el Deutsche Bank se vio obligado a abrir sus archivos de la época nazi. El
        Deutsche Bank admitió haber financiado el campo de concentración de Auschwitz y el esfuerzo de guerra
        nazi por cuenta de IG Farben.
               Los judíos propietarios de IG Farben dieron en total 70 millones de Reichsmarks a los nazis. Sin la
        ayuda de IG Farben, los nazis no habrían sido capaces de actuar tan eficazmente como lo hicieron. La IG
        Farben estaba contenta utilizando a los presos de Auschwitz para probar sus medicamentos.
               En su libro "Todos los hombres honorables" (Boston, 1.950), James Stewart Martin reveló que la
        planta de IG Farben cerca de Colonia se libró de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Esto
        fue  obvio,  ya  que  los  edificios  contiguos  fueron  totalmente  destruidos.  Tampoco  las  plantas  de  Ford,  ni
        bombardearon las plantas de la United Rayon junto al Rhin. Tanto John Foster Dulles, como Allen Dulles
        (CFR) participaron en la financiación de Hitler (ibídem, p. 51). Todas las empresas alemanas con titularidad
        de cárteles alemanes- americanos escaparon al bombardeo.
               Las  sedes  de  IG  Farben  estaban  totalmente  intactas  después  de  los  bombardeos  estadounidenses
        sobre Hannover, aunque gran parte de la ciudad fue destruida. Los pilotos americanos recibían órdenes de
        evitar los edificios, que eran la columna vertebral de la máquina de guerra alemana. Después de la guerra, la
        IG Farben se dividió en tres empresas: Hoechst, Bayer y BASF (Frankfurter Allgemeine, 6 de febrero de
        1.999).
               La  difusión  de  esta  información  se  desvió,  dando  prioridad  a  las  novedades  de  la  temporada  del
        carnaval alemán. La posibilidad de procesar a los prominentes masones que había detrás de Hitler, nunca ha
        sido  explorada.  ¡Pero  los  documentos  todavía  están!  Incluso  las  empresas  todavía  están,  aunque  con
        diferentes nombres. ¿Por qué nunca se les ha pedido que pagaran daños y perjuicios?


        	   
        Manipulaciones secretas


               En 1.928, Wall Street construyó el llamado Plan Young, que exigía que Alemania pagara en efectivo
        sus daños de guerra y no con bienes comerciales. El masón Owen D. Young actuaba por cuenta del banquero
        J.P. Morgan. Cuando el plan se llevó a cabo, el resultado fue un aumento dramático de la tasa de desempleo,
        que llevó a un empeoramiento de la situación en la Alemania de los años 1.929-33. En 1.932, seis millones
        de alemanes estaban sin trabajo. La producción industrial había caído un 40 por ciento desde 1.929.
               Cuando fue interrogado en septiembre de 1.945, el magnate industrial Fritz Thyssen dijo: "La gente
        estaba desesperada. Hitler se comprometió a poner fin a la situación de desempleo. El gobierno era débil y
        las condiciones de la gente empeoraban".
               Una vez más, "Sidney Warburg" se encontró con Hitler poco antes de su ascenso al poder. Hitler le
        habló del éxito del partido. El número de miembros del Partido Nacional Socialista se había triplicado en un
        par  de  años.  Hitler  quería  otros  100  millones  de  marcos,  pero  Wall  Street  le  ofreció  un  máximo  de  7
        millones  de  dólares  (unos  24  millones  de  Reichsmarks  en  1.933).  Hitler  los  aceptó,  y  el  dinero  fue
        transferido vía bancos extranjeros. Esta información más tarde estuvo disponible a través de otras fuentes.
        ("Historia económica del mundo", Zúrich, 1.936).
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