Page 210 - Arquitectos del engaño
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no creyó que los informes fueran verdad (Mikhail Meltiukhov, "La oportunidad perdida de Stalin", Moscú,
        2.000).
               A través de este ataque Hitler irónicamente salvó a Europa de una destrucción segura. Algunos libros
        de texto estonios también dicen que la Alemania Nazi al atacar a la Unión Soviética, impidió un ataque
        soviético sobre Alemania (M. Laar, Tilk M. y E. Hergauk, "Historia para 5º grado", Tallin, 1.997, p. 190). El
        historiador M. Laar es idéntico al ex Primer Ministro estonio Mart Laar. En Occidente, aún se repiten las
        viejas mentiras de la propaganda comunista.
               A pesar de los informes de sus espías, Stalin fue cogido totalmente por sorpresa. No podía entender
        la temeridad de Hitler, emprendiendo una guerra simultáneamente en dos frentes. A Stalin incluso le costaba
        creer en los informes de guerra. Lo consideraba una provocación, igual que el día anterior había dejado de
        creer los cuentos de los desertores alemanes sobre el ataque inminente. No fue hasta la noche del 22 de junio
        que dio órdenes para resistir.
               Un mito común afirma que Alemania atacó la Unión Soviética sin declararle la guerra. De hecho
        Alemania  declaró  la  guerra  a  la  Unión  Soviética  de  madrugada,  cuando  Ribbentrop  entregó  una  nota  al
        embajador soviético. La nota decía que Alemania se veía obligada a atacar para prevenir un ataque soviético
        planificado.  Por  lo  tanto,  los  masones  guardaron  silencio  al  respecto.  Una  de  las  razones  por  las  que
        Ribbentrop fue ahorcado tras los juicios de Núremberg, fue la falsa acusación de que Alemania nunca había
        declarado la guerra a la Unión Soviética. Incluso historiadores soviéticos admitieron más tarde que la nota
        había sido entregada ("Historia de la Segunda Guerra Mundial", Moscú, 1.973-82, vol. 4, p. 31). Así pues,
        fue la Unión Soviética quien violó el acuerdo Molotov-Ribbentrop, no Alemania. En Occidente, las mentiras
        estalinistas todavía están siendo aceptadas como verdades.
               Las llamadas Divisiones Negras estaban formadas por prisioneros de los campos de detención rusos,
        que habían sido entrenados a fondo en Sochi en el Mar Negro y enviados a combatir contra los alemanes
        detrás  de  las  líneas  en  julio  -agosto  de  1.941.  Stalin  tenía  más  de  un  millón  de  estos  paracaidistas  a  su
        disposición con fines atacantes, más que los que tenían todos los ejércitos occidentales juntos para el mismo
        propósito.
               Stalin disponía de un total de 15.000 tanques, cinco veces más que Hitler. También tenía tanques
        especiales  A  (Avtostradnye  tanks),  que  podían  circular  por  las  autopistas  alemanas.  La  mayoría  de  los
        15.000 tanques eran anfibios. Los alemanes no tenían tanques pesados.
               Alemania sólo tenía seis divisiones acorazadas. Berlín perdió una tercera parte de sus tanques. Hitler
        tenía un total de 3.410 tanques, 210 de los cuales no tenían cañones. Ninguno de ellos era anfibio (Viktor
        Suvorov,  "Suicide",  Moscú,  2.000,  p.  192,  p.  299).  Con  un  ejército  tan  mal  equipado,  era  difícilmente
        posible extender su Lebensraum, es la prueba de que se trataba de una guerra preventiva.
               Wilhelm  Canaris,  jefe  de  la  inteligencia  militar,  nunca  informó  a  Hitler  sobre  la  gran  capacidad
        militar de la Unión Soviética o de lo contrario Hitler nunca se hubiera atrevido a hacer el ataque preventivo
        soviético. Según el profesor William Carroll Quigley (1.910-1.977), el almirante Canaris trabajaba para la
        élite mundial traicionando a Hitler (Carroll Quigley, "La sociedad secreta que puso en marcha la Segunda
        Guerra Mundial"). Canaris había sido reclutado por el servicio de inteligencia británico antes de que los
        nazis llegaran al poder. Hitler se atrevió a atacar principalmente debido a los fracasos soviéticos durante la
        guerra contra Finlandia (1.939-1.940).
               Las citas de Suvórov sobre los Mariscales Georgi Zhukov, Alexander Vasilevsky, Vasili Sokolovsky,
        Nikolai Vatutin, Ivan Bagramyan y otros, confirman totalmente que Stalin estaba preparando un ataque y no
        la  defensa  como  se  diría  más  adelante.  Esta  fue  la  razón  de  por  qué  las  pérdidas  de  Moscú  fueron  tan
        enormes - 600.000 hombres las tres primeras semanas, 7.615 tanques, 6.233 aviones de combate (de los
        cuales 1.200 se perdieron el primer día) y 4.423 piezas de artillería.
               Un gran número de soldados rusos se dejaron hacer prisioneros. Al final del primer año, 3,8 millones
        se  habían  pasado  a  los  alemanes.  El  Ejército  Rojo  simplemente  se  negó  a  luchar  por  el  comunismo.  La
        mayoría de los restantes 1,2 millones murieron en la acción. Joseph Stalin se sorprendió. Con la ayuda de
        tropas de obstrucción, los comisarios empezaron a matar a todos los soldados soviéticos reacios a seguir
        adelante.
               Los financieros de Wall Street entraron en pánico y comenzaron a enviar todo tipo de equipos a la
        Unión Soviética lo más rápido que pudieron. En agosto de 1.941, los Estados Unidos comenzaron a hablar
        con Moscú sobre cómo podrían ser rechazadas con más eficacia las tropas de Hitler. Hitler fue incapaz de
        planear sus operaciones, ya que en ese momento estaba enfermo, por "cortesía" del Dr. Morrell. Los Estados
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