Page 214 - Arquitectos del engaño
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mitos. Los políticos masónicos de alto rango han hecho creíbles flagrantes falsificaciones, especialmente la
del intento de exterminar sistemáticamente a todos los judíos europeos. Uno de los propósitos de este mito
era hacer imposible toda crítica a los judíos en el futuro. Era necesario que hubiera una compasión
automática hacia el pueblo judío, para facilitar que los extremistas judíos pudieran cometer tantos crímenes
como desearan.
La revista israelí News from Whithin (nº 5, mayo de 1.995) decía que los sionistas utilizaban el
sufrimiento del pueblo judío para alcanzar determinados objetivos políticos. Por lo tanto, los hechos han sido
manipulados y se habrían negado a ayudar a su propia gente. Michael Warschawski, en la revista, decía lo
siguiente: "La sensación de ser la eterna víctima ha hecho posible en gran medida eliminar todos los
sentimientos de empatía por el sufrimiento de los otros y todos los sentimientos de culpa para las víctimas de
las injusticias cometidos por el estado de Israel. "Moshe Zuckerman revelaba en la misma revista que Israel
está utilizando el holocausto para lavar el cerebro a la nueva generación.
Los escolares de Holanda han sido tan eficazmente adoctrinados por la propaganda del holocausto
que están convencidos de que en el mundo ya no quedan judíos. Eso dijo un portavoz del Museo Judío de
Ámsterdam en junio de 2.000.
El editor político del diario sueco Dagens Nyheter, Svante Nycander, escribió lo siguiente el 18 de
abril de 1.992: "Entonces, ¿cómo puede una persona razonablemente bien informada estar segura de que el
holocausto realmente tuvo lugar?... Si sólo está permitida una versión de un acontecimiento histórico, la
gente no tiene ninguna razón de peso para creer que es verdad. Una afirmación que requiriera la protección
de la ley, haría sospechar que se trata de un mito."
El holocausto durante la Segunda Guerra Mundial sigue siendo "un hecho probado", aunque los
relatos absurdos de los testigos contradicen las leyes naturales y la lógica humana.
Sin embargo, existen, los que cuestionan la versión oficial.
El primer defensor del holocausto que dudó fue Alexander Radcliffe, político escocés que afirmaba a
finales del 1.945 en su revista Vanguard, que el holocausto había sido un invento judío. Esta declaración la
había sacado de La verdad sobre los judíos, un panfleto que Radcliffe había publicado anteriormente en el
que especulaba también con que el gobierno británico en realidad estaba controlado por los judíos.
En 1.947, el escritor francés Maurice Bardèche afirmó en su segundo libro, "Núremberg o la tierra
prometida" que al menos una parte de la evidencia que rodea a los campos de concentración había sido
falsificada y que las muertes de los que estaban allí enterrados principalmente habían sido a causa del
hambre y la enfermedad. Bardèche también fue el primero en sostener que los judíos a los que no gaseaban,
los utilizaban para la limpieza de las llamadas cámaras de gas.
El suizo Paul Rassinier fue el siguiente disidente importante en surgir. El mismo Rassinier era un
superviviente de los campos de concentración. Fue detenido por la Gestapo en 1.943 por sus actividades en
la resistencia (que incluía el traslado de judíos a Suiza) y pasó el resto de la guerra en Buchenwald y Dora.
En 1.948, Rassinier publicó "Cruzando la línea", que fue el primero de una serie de libros con la intención de
mostrar que las afirmaciones de la mayoría de los supervivientes de los campos de concentración eran
exageradas, y que los reclusos encargados de las ejecuciones en los campos eran los culpables reales de los
horrores de los campos, no las SS. En su libro "El drama de los judíos europeos" (1.964), Rassinier
argumentaba que la afirmación de que las cámaras de gas se utilizaban para matar judíos no era más que una
invención creada para hacer servicio al gobierno sionista de Israel. Aunque Rassinier murió en 1.967, su
obra fue más tarde recogida y publicada póstumamente en 1.976 con el título "Desenmascarando el mito del
genocidio", llevando las teorías de aquel superviviente de un campo de concentración francés a una nueva
generación de escépticos.
En mayo de 1.945, Austin J. App, profesor de literatura inglesa en la Universidad de Scranton y en
La Salle College de Missouri, afirmó que las atrocidades que tuvieron lugar en los campos de concentración
estaban legalmente justificadas de acuerdo con las reglas de la guerra.
En 1.946, App utilizó estadísticas para mostrar que los seis millones de judíos muertos a manos de
los nazis era bastante imposible. En 1.949, en una carta al Time Magazine, App había calculado el número
de judíos muertos en 1,5 millones. En 1.973, App publicó "El timo de los seis millones: Chantaje de muchos
marcos al pueblo alemán fabricando cadáveres", donde trazaba sus ocho "afirmaciones irrefutables" donde
demostraba que la cifra de seis millones de judíos muertos es una enorme exageración.
El juez alemán Wilhelm Staglich reveló el farol en su libro "El mito de Auschwitz" / "Der
Auschwitz-Mythos" (Indiana, 1.984). Como resultado vio reducida su pensión y perdió el título de médico.