Page 213 - Arquitectos del engaño
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fue el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, quien en el periódico Das Reich del 25 de febrero de
1.945, utilizó la expresión por primera vez. En el artículo "El año 2.000" (p. 1-2) describía la situación
Europea tras una posible derrota alemana. Su hipótesis era que si Alemania deponía las armas, toda la
Europa del Este sería ocupada por la Unión Soviética de acuerdo con la Conferencia de Yalta. Escribió: "Un
telón de acero cae a través de un vasto territorio controlado por la Unión Soviética. Detrás, los diferentes
pueblos serán masacrados. La prensa judía de Londres y Nueva York probablemente incluso lo aplaudirán."
Goebbels asumió que Alemania se dividiría según el plan de Yalta, una parte se volvería comunista. Hizo
hincapié en que los vencedores crearían todo tipo de mitos sobre la guerra. Finalmente, en 2.000 Europa
sería reunida en una única unión.
Las fuerzas que ayudaron a Adolf Hitler a hacerse con el poder aún tiran de los hilos entre bastidores.
Es por ello que todos los vergonzosos hechos sobre los financieros americanos no hayan surgido hasta ahora.
Los Estados Unidos son los responsables finales de la aparición del comunismo, así como del
nacionalsocialismo en el ámbito político.
Después de la Segunda Guerra Mundial, 226.931 alemanes fueron juzgados acusados de crímenes
contra la humanidad. Originalmente, debían ser juzgadas 3.596.000 personas, pero por razones prácticas no
se hizo. Muy pocos asesinos comunistas han sido juzgados en el antiguo mundo comunista. Los comunistas
al final no dejaron que sus dueños, la élite financiera, cayeran.
Los comunistas polacos iniciaron la mayor operación de limpieza étnica de la historia - la expulsión
de más de doce millones de ciudadanos alemanes de las provincias orientales de Alemania.
El primer ministro Winston Churchill dijo ya en 1.944 en un debate en la Cámara de los Comunes:
"En nuestra opinión, el método más satisfactorio y duradero es la expulsión. Al librarnos de las mezclas
raciales que conducen a conflictos interminables... se conseguirá la limpieza."
Así pues, la intención actual de mezclar a los pueblos no es una expresión de solidaridad (un término
masónico) sino la creación de infinitos conflictos, que luego pueden ser utilizados por los líderes masónicos
para promover sus intereses criminales.
Obviamente vivimos en un mundo muy bárbaro. La situación ha surgido debido a nuestra falta de
juicio. Pero finalmente resultará imposible que esto continúe así con mentiras, actos malvados e injusticias.
Tarde o temprano este sistema también se derrumbará.
La histeria del holocausto
En marzo de 1.916, The Daily Telegraph informó que los austriacos y los búlgaros habían gaseado
700.000 serbios. Después de la guerra, nadie se creía ya esta historia. Se admitió que esto sólo era
propaganda de guerra.
El 31 de octubre de 1.919 The American Hebrew publicaba un artículo propagandístico con el título
"¡Hay que detener la crucifixión de judíos!" En el artículo, se afirmaba que durante la Guerra Mundial a
causa del hambre, de las epidemias y de "el holocausto", podían haber sucumbido seis millones de judíos.
Después resultó que todo era propaganda de guerra. Esta información fue difundida durante y justo después
de la Primera Guerra Mundial.
Según Ben Weintraub, la figura seis millones tiene una gran importancia cabalística, por lo tanto es
importante mantenerla tanto si es correcta como si no ("El dogma del holocausto del judaísmo: Piedra
angular del nuevo orden mundial", Toronto, 1.995, p. 12).
En 1933, había 5,6 millones de judíos en las áreas que más tarde fueron controladas por los alemanes
(The New York Times, 11 de enero de 1.945).
Los judíos ortodoxos en su libro sagrado del Talmud groseramente han calumniado a los romanos
afirmando que el emperador Vespasiano "Había matado a cuatrocientas mil miríadas de judíos inocentes en
la ciudad de Beth". Una cifra bastante imposible ya que supuestamente una miríada eran ¡diez mil! En otro
lugar en el Talmud (Gittes 58a, p. 269), se afirma: "En Beth, dieciséis millones de escolares israelitas fueron
envueltos con pergaminos y quemados vivos por los soldados romanos".
Casi todo el mundo ha aceptado la versión oficial de lo que ocurría durante el reinado del
nacionalsocialismo. A medida que el lector se da cuenta, gran parte de estas historias han demostrado ser