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Imágenes cortesía:  João Baptista  Imágenes cortesía:  João Baptista



















 fue aislar una de las figuras del Monumento a os   poder de la casualidad y los límites entre la ficción y   Es por esas características que João no perdona las   respeto por el oficio” Ejemplo de ello es su recuerdo
                                                                                       .
 Bandeirantes, de  Victor Brecheret, con el fin de   la realidad. João valora ese juego de coincidencias,   críticas a algunos jóvenes diseñadores que, según él,   del momento en que, al inicio de su carrera, fue el
 transmitir el concepto de ciudadanía representado   pues  considera  que la  intuición  es  fundamental en   trabajan demasiado sobre referencias principalmente   encargado  de  confeccionar  en letraset diversos
 por el esfuerzo individual que contribuye a favor del   su proceso creativo. “Me gusta trabajar con las cosas   extranjeras caminando, inevitablemente, en dirección   diplomas personalizados para el Premio Abril, tarea
 bien de la colectividad. Sobre el reciente y polémico   que están cerca de mí”, revela.   a la copia. Recuerda, una vez más, que la escasez de   que le hubiera consumido diversas horas de sueño
 concurso público para el logotipo de los 450 años de   información de su generación fue tal vez un aspecto   si no conociera la antigua gráfica paulistana donde
 la ciudad, João comparte la opinión de casi todos los   Continuando con esa misma conducta, creo   positivo de su formación. Lamenta, adicionalmente,   imprimió, en  tipografía,  el  mismo  trabajo  en menos
 diseñadores paulistanos: “una lástima, muy malo” .  innumerables portadas con lo que él llama “imágenes   que muchos de esos jóvenes se distancien, o ni   de tres horas. “Fui forzado a especializarme. No es
 domésticas”, tales como la flor del florero de la sala,   siquiera tengan conocimiento, del rico universo de la   que quiera o me guste. Ya me premiaron por carteles,
 un hueso de res adquirido en el carnicero, los pies de   industria gráfica.  logotipos, etc., pero nunca por una portada de libro,
 HECHo EN CaSa   su asistente, o incluso sus pares de tenis y zapatos.   lo cual es una gran ironía”, revela con un tono apenas
 João escoge y re-procesa esas imágenes -ya sea   “No se puede hablar de la evolución gráfica del diseño   aparente de indiferencia. “En el mismo día estás en
 En julio de 2004, de paso por la Fiesta Literaria   por medio de su tratamiento gráfico o por su simple   aislando al dibujo del desarrollo de la industria con   Egipto, pasas a Río de Janeiro, o a Francia a principios
 Internacional de Parati (Flip), el aclamado escritor   desplazamiento-, dándoles un enorme poder de   la cual está vinculado. Me cansé de dormir encima   del siglo pasado. O entonces, estás discutiendo sobre
 norte-americano Paul Auster, al ver por la primera vez   atracción. Eso no significa que sus elecciones sean   de una resma de papel, esperando la entrada de   liturgia judía con tu cliente. Es confuso para la cabeza”
                                                                                                                   .
 la edición brasilera de su libro La noche del oráculo,   aleatorias, o puro delirio de artista. Todo lo contrario.   máquina. Conocí muchos de los diseñadores gráficos   Tarea para nada imposible, cuando se puede contar
 confesó que esa era, sin sombra de dudas, la portada   A pesar de lo inusual de muchas de las imágenes,   que  trabajaban  con  tipografía  y  tengo  un  enorme   con el talento de João, Baptista, Costa y Aguiar.
 más bella entre todas las traducciones publicadas   todas dialogan perfectamente con el contenido
 alrededor del mundo. La noche del oráculo narra la   transmitido por la obra. ¿Cómo no instigarse con la
 historia de un escritor convaleciente de una grave   lata de sardinas vacía usada en la portada de La
 enfermedad que sufre una crisis de inspiración.   invención  de  la  soledad  (también  de  Paul  Auster),
 Después de adquirir un cuaderno azul comprado en   probablemente tomada de su propia despensa?
 la papelería de un chino en Nueva York, el referido   João, por lo tanto, no tiene un “estilo” definido, por
 escritor retoma su capacidad creativa y, entonces,   lo menos no sólo en el sentido en que esa dudosa
 todo lo que registra en el cuaderno parece contener   palabrita se transforma en una disculpa para la auto-
 una relación con el futuro de las personas que lo   indulgencia y la repetición. Sus portadas viajan de la
 rodean. João usó una sobrecubierta azul (como el   claridad modernista (para la obra no teatral de Nelson
 cuaderno del personaje) en papel especial ondulado,   Rodrigues), pasando por la manipulación del registro
 envolviendo la cubierta del libro, ilustrada con el propio   fotográfico (en la colección de Fernando Pessoa),
 manuscrito original de Auster. Durante la confección   deteniéndose en lo puramente conceptual (en las
 de la propuesta de diseño para la aprobación, simuló   texturas de la propuesta de diseño,  tristemente no
 con una fuente la caligrafía del autor, y cuando recibió   publicada, de la obra de Guimarães Rosa), hasta
 la imagen definitiva del manuscrito, constató que era   llegar  a  la  pura experimentación  tipográfica (de  la
 prácticamente idéntica a la simulación que había   colección Jornalismo Literário).
 hecho. Una curiosa coincidencia para la creación de
 la portada de un libro que versa justamente sobre el




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