Page 216 - Desde los ojos de un fantasma
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ANTES de bajar hasta las profundidades de Espectra, Sara se quedó
               contemplando el ascensor de Santa Justa. Le pareció absurdo no haberse dado
               cuenta antes de que aquella torre pertenecía notoriamente a otra realidad.


               El ascensor de Santa Justa era una construcción fantasma.


               Ahora lo tenía todo muy claro. Como cuando vemos una película de misterio por
               segunda vez y todas las claves que antes pasamos por alto nos parecen ahora
               muy reveladoras.






               A Sara se le hizo muy largo el descenso. Cada uno de los trescientos cuarenta y
               ocho pisos le pareció casi una eternidad.


               Hacía preguntas.


               Daba brinquitos de emoción.


               Imaginaba los dibujos que haría de aquel lugar una vez que todo volviera a la
               normalidad.


               Y entonces, cuando faltaban aún unos diez pisos para llegar a Espectra, comenzó
               a percibir un rumor de panal gigante. Miles de voces que se confundían. Una
               literal y muy hermosa tormenta de palabras.


               —Son ellos —anunció Fernando —. Están locos por tus dibujos, escúchalos.





               Las palabras son poderosas, ya lo hemos dicho. Sin embargo, sería imposible
               usarlas para describir lo que Sara oyó al abrirse las puertas del ascensor.


               Habría que sobreponer palabras sobre palabras sobre palabras para dar una
               descripción cercana de la sinfonía que los nunos interpretaban.


               Mezcla inconexa pero potente de voces.


               Todos los sonidos.
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