Page 441 - Las enseñanzas secretas de todos los tiempos
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menudo, porque su contacto con el aspecto material de la naturaleza todavía no es
completo y siguen actuando más o menos conscientemente en los mundos invisibles.
Según Paracelso, «el hombre vive en los elementos exteriores y los elementales
viven en los elementos interiores. Estos tienen sus propias viviendas y prendas de
vestir, modales y hábitos, lenguas y gobiernos, de la misma forma en que las abejas
tienen a sus reinas y las manadas de animales tienen a sus líderes». [110]
Paracelso difiere un poco de los místicos griegos en cuanto a las limitaciones
medioambientales que impone a los espíritus de la naturaleza. Para el filósofo suizo,
están hechos de éteres invisibles sutiles. Según esta hipótesis, no serían visibles más
que en momentos determinados y solo para quienes estén en comunicación con sus
vibraciones etéreas. Los griegos, por el contrario, aparentemente creían que muchos
espíritus de la naturaleza tenían una constitución material que podía actuar en el
mundo físico. A menudo, el recuerdo de un sueño es tan vívido que, al despertar, uno
realmente cree que ha tenido una experiencia física. Es posible que estas diferencias
de opinión se deban a la dificultad para determinar con precisión dónde acaba la
visión física y dónde comienza la visión etérea.
Sin embargo, ni siquiera esta explicación justifica satisfactoriamente el sátiro que,
según san Jerónimo, fue capturado vivo durante el reinado de Constantino y expuesto
al pueblo. Tenía forma humana y cuernos y patas de cabra. Después de su muerte, fue
conservado en sal y fue llevado ante el emperador, para que fuera testigo de su
existencia. [111]
Las Ondinas
Así como los gnomos estaban limitados en su función al elemento tierra, las ondinas
—nombre que se daba a la familia de los elementales del agua— actúan en la esencia
invisible y espiritual llamada éter húmedo (o líquido). Su velocidad de vibración se
aproxima a la del elemento agua y por eso las ondinas pueden controlar en gran
medida el curso y la función de este líquido en la naturaleza. Parece que la belleza es
la tónica de los espíritus del agua. Dondequiera que los encontremos representados en
pinturas o esculturas, abundan en simetría y gracia. Como controlan el elemento agua,
que siempre ha sido un símbolo femenino, resulta natural que los espíritus del agua se
representen habitualmente con forma femenina.
Hay numerosos grupos de ondinas. Algunas viven en las cascadas, donde se
pueden ver entre el rocío; otras son autóctonas de los ríos que corren con rapidez;