Page 39 - Diálogos
P. 39

Dos vidas



           Y así, un día, el tiempo voló.
           Tanto tiempo, tanto viento, tanto tanto.

           Voló despacio, casi sin sentir, solo el viento lo lle-
           vaba entre sus hombros, solo él sabía su peso y su
           destino. Destino innegable, inevitable, solo transfor-
           mable en lugar y forma. Toda caía, como lo hacen
           los suicidas, sin saber dónde caer, pero justo en el
           lugar preciso, todo sin miedo, sin prisas, sin presio-
           nes. Solo cayendo.

           Y aquel día llego, como lo dije antes, inevitablemente
           llego.

           Solo me arrepiento de no haber soplado antes.

























                                       | 39 |
   34   35   36   37   38   39   40   41   42   43   44