Page 6 - Gratitud y educación
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INTRODUCCIÓN                                                   17

                     Comencé a aplicar la gratitud hace quince años cuando trabajaba para
                  una empresa de alimentación. Estando en el departamento de logística y
                  servicio al cliente, mi turno era de 7 a.m. a 5 p.m. Hacia el final de casi to-
                  dos los días, me sentía cansado y comenzaba a pensar negativamente sobre
                  todo. Después del trabajo, llevaba ese pesimismo a mi vida hogareña.
                     Una amiga, que siempre parecía estar sonriendo y de buen humor, me
                         Muestra gratuita
                  dijo que su secreto para la felicidad y la resiliencia en la vida era mantener
                  un «diario de gratitud», donde escribía al menos cinco cosas por las que
                  estaba agradecida cada día. Mi amiga añadió un desafío más al decirme
                  que no se permitían repeticiones en la lista.
                     Al principio, cuando comencé mi diario de gratitud, me sentía incó-
                  modo y me preguntaba si sería una pérdida de tiempo. Sin embargo, des-
                  pués de la primera semana, sentí que estaba ocurriendo un cambio sutil
                  pero importante. Al estar extremadamente ocupado, descubrí que tenía
                  que hacer aparecer un recordatorio en la pantalla de mi ordenador, o me
                  olvidaría de hacer el diario de gratitud.
                     Incluso si el día era muy ajetreado, estaba dispuesto a dejar de hacer
                  lo que estaba haciendo y escribir la lista de agradecimientos. Descubrí que
                  solo me llevaba un par de minutos y que siempre refrescaba y reorientaba
                  mi energía. Esa negatividad que solía ser una bola de nieve durante todo
                  el día comenzó a derretirse cuando empecé a llevar un registro de gratitud.
                  Después de establecer este nuevo hábito, todas las noches, cuando llegaba
                  a casa, podía saludar a mi esposa con una sonrisa y disfrutar del resto del
                  día juntos.
                     A medida que iba realizando esta sencilla actividad, algunos de los
                  sutiles cambios que había ido experimentando se hicieron más pronun-
                  ciados. Me encontré reflexionando sobre las cosas buenas que me pa-
                  saban. Lo que me sorprendió aún más, incluso cuando la vida se volvía
                  desafiante, era que podía encontrar algo positivo en cualquier situación
                  negativa. Por ejemplo, cuando tenía que quedarme hasta tarde y hacer
                  algunas horas extra, me sentía inmediatamente resentido. Pero cuando
                  empecé a respirar y a escribir una lista rápida de gratitud, me sentía agra-
                  decido por tener un trabajo y por recibir el pago de esas horas extra en mi
                  próxima nómina.
                     La mayoría de las personas que conozco que han intentado hacer una
                  lista diaria de gratitud, de al menos cinco cosas por las que estar agrade-
                  cido, y que han tenido fuerza de voluntad para hacerlo durante al menos
                  dos semanas, han experimentado enormes beneficios. Puedes hacer la lista
                  en papel, crear un documento de Word o usar tu teléfono inteligente. Hay



                                                                  © narcea, s.a. de ediciones





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