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y a los niños al muro y lograron sacarlos. Todo       guerra de Vietnam. Y se utiliza –según índice
        lo que estaba en el almacén quedó reducido a          de definiciones-, para hacer referencia a algo
        cenizas”, recapitula,                                 que es secundario, indirecto, que no es resul-
           Ignacio López, uno de los Guardias veteranos       tado de algo intencionado si no que surge como
        que participaron en el rescate, con toda la cara      consecuencia indirecta.
        llena de tile y pedazos de uniforme, recordó             En ese mismo mes, el día 20 para ser más
        cómo siete años atrás pidió a las autoridades         exactos. El “Club Social Armeniense”, formado
        municipales que buscaran un lugar apropi-             por un puñado de jóvenes, con mucho trabajo y
        ado para alojarlos y sacarlos del edificio de la      planificación habían preparado un baile de gala
        Alcaldía, a punto de desplomarse, “Dios no lo         en la Alcaldía Municipal, con la participación
        quiera -dijo en ese momento-, y terminemos            de la Orquesta Casino, de Tito Quinteros.
        aplastados por el viejo edificio”, pero al ver todo      Sólo habían pasado pocos días del siniestro y
        el equipo reducido a cenizas, el no dudaba “que       los muchachos tenían claro que el fuego cortó
        la mala suerte lo andaba persiguiendo”.               las alegrías y las ilusiones. La catástrofe abar-
           Al volver sobre los Serrano, Doris narra que       caba a todo el pueblo. Era difícil bailar, cuando
        a la diez de la mañana paró el fuego. Con sus         todavía el humo no se había consumido en la
        familiares solo se veían las caras. El trabajo de     mente de las personas.
        toda una vida de sus padres quedó resumido a             La decisión fue unánime. Suspender la
        nada. Su padre, con mucho esfuerzo, había lle-        fiesta. Sin embargo, no se había reparado en
        gado hacía algunos años al pueblo, procedente         un “pequeño detalle”, Carlos Armas y Oscar
        del Cantón “El tinteral”, cerca de Ciudad Arce,       Arévalo, miembros de la organización; habían
        donde su familia tenía terrenitos.                    firmado un contrato por 700 colones. Para
           Con la mirada todavía perdida, se le acercó su     dos jóvenes que rondaban los 20 años eso era
        amigo tendero, Antonio Portillo, quien le dijo:       mucho dinero.
        “Váyanse para el local donde acabo de construir          En eso pensaban ambos mientras subían las
        una casa”. El inmueble estaba situado en lo que       escaleras hacía la segunda planta del Palacio
        fue el predio baldío de “Compinche”, frente al        Nacional y veían cómo en el centro del edificio
        parque. Por un momento eso alivio su pena             una palmera con el influjo del viento se acari-
        mientras veían como salir adelante.                   ciaba con un pino; entretanto unas golondrinas
           Arturo Guzmán, dueño de todas esas casas,          se paraban en el barandal de hierro que rodeaba
        no volvió a levantar la zapatería que perdió en       el corredor. Quinteros tenía su oficina en un
        segundos. Buscando culpables, quiso enjuiciar         cuarto pequeño de este edificio.
        a Lucio porque no se había despertado a tiempo           Al notar la presencia de los jóvenes, alzó la
        a echar agua, sin ningún resultado; con el            mirada e interrumpió la limpieza de su saxofón.
        tiempo abandonó el pueblo. Emilio, se quedó           Había creado su orquesta en 1962 y cada con-
        con su negocio cerca de La Tiendona, en San           trato era para él una nueva posibilidad de recu-
        Salvador, tampoco regresó a la ciudad.                perar costos. La respuesta fue un rotundo ¡No!
           De todos quien quedó más impresionado              Los muchachos, al escuchar aquella expresión,
        pero siguió en su lucha fue Lucio Serrano. Sin        comprendieron la famosa frase: “El espectáculo
        embargo, a su esposa Juanita, las pérdidas            debe continuar”.
        materiales y el haber visto envuelto en llamas           Como costumbre de años en Armenia, en
        el trabajo de toda una vida, más la muerte de su      toda fiesta elegante, la orquesta empieza a tocar
        hijo Ernesto Serrano (Chito) en circunstancias        a las nueve de la noche. Los éxitos comenza-
        dolorosas, un mes después de la catástrofe (19        ron a sonar: San Vicente, El Zunzal, El Tam-
        de enero de 1967), le dejaron profundas secuelas      arindo, El Palomito, la Cumbia Cutuqueña…
        con repercusiones emocionales.                        Pero no había bailadores. Para hacer “bulto”,
           El incendio también traería daños colate-          los miembros de club se turnaban al ritmo de la
        rales, término utilizado por primera vez en la        orquesta, para que la gente se animara a entrar.



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