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Por espacio de 25 años, según testimonios
        de ese tiempo, “este fue un lugar de colo-
        quio y romances, de las juncales mozas de las
        blandas trenzas que llenaban sus tinajas”.
            Claudia Lars, en Tierra de Infancia (Stella,
        139), hace referencia a esa época y al mismo
        espacio: “Apenas recuerdo la plaza de mi
        pueblo en su antigua función de mercado
        central -escribe- pues cuando yo era muy
        pequeña tuvimos a un alcalde que decidió
        trasladar ventas y vendedoras a un feo edi-
        ficio de adobe, y que dispuso construir en el
        centro del abandonado terreno una casita de
        madera que parecía palomar”.
           “Dicha construcción –continua-, fue bau-
        tizada con el nombre de “Kiosco” por el pro-
        gresista señor, y como ya la población tenía
        una pequeña banda de música, el “kiosco”
        sirvió para que desde allí nos regalaran cada
        noche de domingo con conciertos de valses,
        marchas y pasos dobles. Poco a poco se fue
        llamando a la vetusta plaza –con su pila                 RAFAEL ZALDÍVAR, PRIMER
        de cuatro grifos abundantes- “parque” y                  PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
        nada más que “parque”, quizá esperando que               QUE VISITÓ LO QUE HOY ES
        con la nueva designación se convirtiera por              ARMENIA (1884).
        arte de birlibirloque, en algo nunca visto”,
        subraya.                                              “casita de madera que parecía un palomar”;
            “Para nosotros, los niños y muchachos de la       sobre el nombre asignado en esa fecha no existe
        aldea, aquel espacio cuadrado era un agradable        certeza. Por eso ella califica a este sitio con el
        sitio de esparcimiento, y día tras día, cuando el     nombre de “parque y nada más que parque”
        sol empezaba a esconderse detrás de los cerros            La existencia del Parque, justo sería enfo-
        azules, allí nos reuníamos como bandadas de           carlo luego del terremoto de 1917, o con más
        pájaros”, concluye.                                   precisión a partir de 1919, cuando Armenia
           Claudia partió de Armenia en 1917, luego del       adquirió el título de ciudad. Los años poste-
        terremoto que devastó “la Aldea”, como ella           riores a esa tragedia necesariamente fueron
        le llama en su libro. Su versión coincide con         de duro trabajo para reconstruir la ciudad,
        una nota publicada por “Rugidos”, órgano de           incluido el predio de la antigua plaza, donde
        difusión del Club de Leones (1958) donde se           en 1920, en su parte central, sobresalía ya la
        afirma que el parque fue trazado por primera          figura de un kiosco.
        vez en 1908, por el comandate local de la época,         Testigos de ese tiempo aseguran que esa glo-
        José Antonio Jirón, quien lo inauguró con el          rieta era de madera y lamina, vigas de bálsamo,
        nombre de Tomas Regalado.                             cuartones de más de 15 cms de grosor. Arriba,
           Sobre los orígenes del parque existen diver-       en los pilares tenia adornos y molduras con las
        sas versiones, algunas encontradas. Por ejem-         letras “CP”, las siglas del Alcalde Don Cesar
        plo, en las dos anteriores hay elementos que no       Pineda, (1920-22) su constructor.
        coinciden. Por esa época, no se podía hablar             La introducción del kiosco se convierte en un
        de un kiosco, en el buen sentido de la palabra;       elemento ajeno a la cultura local, al responder
        aunque ella es enfática en pintarlo como una          su diseño a un estilo oriental. Tenía a su alred-



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