Page 83 - Armenia2015final.indd
P. 83

que el portal no se podía tocar. “Sorprenden-         Anka y Elvis Presley.
        temente- cuenta Lutgardo-, con ese oficio me             También en la otra mitad del local había
        informaron que ese portal no era mío, sino del        un enorme frízer que resguardaba embuti-
        pueblo. Además, con respecto a los planos tam-        dos especiales, además una máquina de hacer
        bién me ordenaban dejar todo sin tocar. Así deje      minutas que, en épocas de calor, era una parada
        el pórtico como estaba, sólo cambié las vigas,        obligada para la gente del pueblo. El negocio
        pero el resto quedó igual. Asimismo modifiqué el      con todos esos atributos, tenía un problema,
        pilar de la esquina y lo hice de concreto y agregué   lo extrovertido y el comportamiento descortés
        las basas- explica-, que estaban metidas ape-         de su dueña.
        nas 10 cts”.                                             Cuando estaba de buenas le gustaba poner
           Lutgardo y su esposa Laura Coreas, vivieron        apodos a sus visitantes. Por ejemplo, a Salvador
        en esa casa desde 1971 hasta 2012, fecha en que       Flores, con una dentadura que sobresalía por
        la vendió a las Cajas de Crédito de Armenia. En       sus bigotes, le decía “Caja de dientes de chufles
        los siguientes años el único cambio sustancial        floreados”. A David Armando Burgos que era
        en esa zona, fue la desaparición del Cine Rey. En     chelito, rosado y bien parecido, “Cara de puta”.
        su lugar, con algunas modificaciones se abrió            Y nada la habría cambiado, si un día de dic-
        un centro comercial.                                  iembre no asomara en su vida una tragedia.
           Pero, el cuadro no quedaría completo si deja-      Su nieto, Herbert Paz (de sobrenombre “pis-
        mos de lado las dos equinas opuestas al parque,       tolita”) un jovencito delgadito, chelito y ojos
        en los costados norte y sur. Desde la década de       verdes, perdió la vida a causa de un disparo que
        los veinte, la casa frente al portal de Claudia la    le propinó un borracho irresponsable mientras
        ocupó la señora Ofelia Ramírez. La vivienda,          se conducía en un vehículo.
        bastante grande, construida con bahareque,               Ofelia Ramírez, luego de esa desgracia no
        por muchos años sirvió como pensionado. Pas-          volvió a ser la misma. Por años se le vio religio-
        ando sus cuartos, al fondo, tenía baño, pila          samente cargando flores al cementerio. Con el
        y paredes de lámina, donde los visitantes se          tiempo el negocio desapareció. En la actuali-
        bañaban.                                              dad en su lugar está, “la Sorbeteria Mimosa”.
           Por lo general, el servicio lo recibían agentes    La casa no se modificó, mantiene la misma
        viajeros que entre la décadas de los treinta y        estructura y fachada.
        sesenta pululaban –para ofrecer al comercio              La otra esquina, a un costado de la Alcaldía,
        armeniense mercadería, con sus cartapacios            desde la segunda mitad del siglo 20 fue un sitio
        bajo el brazo-, como representantes de todas          codiciado por los tenderos. En ese espacio al
        las casas comerciales capitalinas.                    principio estuvo Casa Zablah, luego Manuel
           Por las noches luego de una larga jornada,         Recinos, Alex Morán y Rosalina Montoya de
        algunos residentes jugaban a las cartas y apos-       Arévalo.
        taban mucho dinero. Más de un agente viajero,            En la época de Recinos, (1924) era almacén,
        después de una partida, debió renunciar a su          zapatería y sastrería. Entre sus proveedores
        trabajo después de jugarse el pisto de todos          estaban La Perla de Oriente, El siglo, Paris Vol-
        los “los pedidos”, para pasar algún tiempo en         cán y La Dalia. Don Manuel, el propietario,
        prisión.                                              tenía tres empleadas, todas llamadas María.
           Con los años la pensión se transformó en           Él las diferenciaba por sus sobrenombres: la
        una refresquería exclusiva conocida como “El          María “Moto” porque era bien rápida, la María,
        Hotel”. Sus clientes eran jóvenes y profesio-         “Pirringa” y la María “Correncia”.
        nales que se deleitaban con la música de una             Tita Recinos, hija de Don Manuel, recuerda el
        cinquera con escaso volumen. A la dueña no le         almacén frente a la Alcaldía, “el cual, al morir
        atraían los escándalos. Así se podía saborear un      mi padre, en 1948, se lo vendimos a Alex Morán;
        par de cervezas mientras se escuchaba a Lucho         después pasó a manos de Rosalina Montoya de
        Gatica, María Victoria, Virginia López, Paul          Arévalo, en los sesenta”.


                                                         83
   78   79   80   81   82   83   84   85   86   87   88