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LA CASA PENSIÓN                                                           ASPECTO DE LA TIENDA DE
 DE OFELIA RAMÍREZ                                                         ROSALINA MONTOYA DE
                                                                           ARÉVALO EN LA ACTUALIDAD.




























        de la población juvenil. Allí                                        a 1970, mi padre trabajó el
        se mostraron los pantalones                                          techo del portal. Por esos años
        de estilo acampanado, con                                            era dueña la señora Elena Sol,
        las camisas de cuello “V”,                                           quien al mismo tiempo lo era
        con mangas largas y flojas,                                          de la Hacienda las Tres Ceibas
        con los zapatos de grandes                                           y año con año la señora Elena
        tacones, asi como la gran                                            viajaba desde Francia a visitar
        aceptación que tuvo la                                               sus propiedades”, señala.
        llegada de la tela de “cor-                                             Pero esta esquina del por-
        duroy”, principalmente en                                            tal volvió a cobrar vida con el
        pantalón.                                                            arribo de Lutgardo Sigüenza,
           Pero, no todo era diver-                                          quien desde muy joven emigró
        sión. Según Virgilio San-                                            de Talnique, Departamento de
        doval, “como jóvenes, desde                                          la Libertad, y se estableció con
        esa vista panorámica, un                                             su familia en el pueblo. Desde
        día a finales de los setenta,                                        1917, cuando Claudia Lars le
        luego de una partida, al                                             dijo su último adiós al portal,
        quedarnos sentados en las          ROSALINA                          nunca tuvo un inquilino fijo,
        gradas del portal también          MONTOYA                           aunque pasaron por su espacio
        vimos de cerca la muerte.                                            varios ocupantes, entre ellos un
        Desde ese lugar fuimos             DE ARÉVALO                        puesto de la Guardia Nacional.
        mudos testigos de un ases-                                           Los últimos eran Eulalio (Lalo)
        inato. Todos los que estába-                                         Ramírez y su esposa Genoveva
        mos ahí nos encañonaron, mientras unos hom-           Corpeño, quienes vendían leche del ordeño de
        bres encapuchados mataban a un joven estudi-          las vacas de las Tres Ceibas.
        ante”.                                                   Sigüenza recuerda cómo adquirió el inmue-
           Todo ese acontecer contrastaba con el otro         ble: “Vi que estaba ese portal allí tirado y supe
        trozo de portal que continuaba vacío. Rafael          que lo vendían. Hablé con doña Elena Sol, a quien
        Tachin, un joven de ese tiempo reflexiona             encontraba en mi recorrido en jeep, cuando iba
        sobre ese caserón: “durante los años de 1960          a mi lotecito llamado “Para Mientras”, cerca del


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