Page 38 - JURISPRUDENCIA CIVIL MERCANTIL PENAL No. 197
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Mora productiva, otra
modalidad de la usura
Materia Mercantil
ORA PRODUCTIVA. EL PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD,
PARA EVITARLA, DEBE ADECUARSE A LAS CIRCUNSTAN-
MCIAS DEL CASO COMO UN LÍMITE MÁXIMO Y REDUCIR
PRUDENCIALMENTE LOS INTERESES USURARIOS (LEGISLACIÓN
APLICABLE PARA LA CIUDAD DE MÉXICO). La mora productiva
se genera cuando se permite al acreedor perseguir y obtener un lucro
sustancialmente mayor por el incumplimiento tardío de la obligación,
que el rendimiento que obtendría en condiciones normales de pago, lo
que ocurre frecuentemente cuando los intereses moratorios exceden en
forma desmedida a los ordinarios y coexisten con ellos. A fin de evitar la
mora productiva, como una de las modalidades de la usura, es necesario
establecer un principio de proporcionalidad entre los intereses ordinarios
y los moratorios. Ahora bien, el legislador no ha fijado expresamente
algún parámetro de proporcionalidad de los intereses moratorios frente
a los ordinarios; sin embargo, sí ha previsto una regla prudencial para
la proporcionalidad de la pena convencional, figura semejante al interés
moratorio, en la medida en la que ambas instituciones sancionan la tar-
danza en el cumplimiento de la obligación debida. Pues bien, el artículo
1843 del Código Civil Federal y el mismo numeral del Código Civil para
el Distrito Federal, aplicable para la Ciudad de México, establecen: "La
cláusula penal no puede exceder ni en valor ni en cuantía a la obligación
principal.". Esta regla de proporcionalidad se remonta al Código Civil para
el Distrito Federal y el Territorio de la Baja California de 1870, en cuya
exposición de motivos se expresó: "1a. El objeto esencial de la pena es
indemnizar al acreedor de los daños y perjuicios que se le sigan de la falta
de cumplimiento de la obligación; el cual se consigue dándole por tasa
el mismo valor o interés de la obligación principal. 2a. Si la pena puede
exceder del interés de la obligación principal, se halaga con un incentivo
muy poderoso al acreedor para que ponga obstáculos al cumplimiento o
cuando menos para ser moroso en exigirlo pues, en uno y en otro casos,
puede obtener no sólo una indemnización justa, sino también una ganancia
considerable. 3a. Los deudores aceptan muchas veces, obligados por la
necesidad, la imposición de penas excesivas, y no pudiendo cumplir la obli-
gación principal, menos aún pueden librarse de la pena, de donde resulta
que ésta es o un pacto estéril si no se cumple o un gravamen realmente
insoportable, si se lleva a cabo.''. Como se advierte de la exposición de
motivos citada, al restringir el monto de la pena convencional, el legisla-
dor tuvo como objetivo inhibir el efecto pernicioso de la mora productiva
derivada de una cláusula penal excesiva, la que consideró como un "in-
centivo muy poderoso" para que el acreedor buscara o propiciara la mora,
debido a que ésta le proporciona "no sólo una indemnización justa, sino
también una ganancia considerable". Así pues, la regla según la cual la
pena convencional no debe superar a la suerte principal puede tornarse,
mutatis mutandis, como punto de partida para abstraer un principio de
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