Page 79 - Confesiones de mi alumno
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―¿Eso es todo? ―pregunte temeroso de que volviera a perder la razón.
―Sí profe ― y me aleje.
―¡Bueno, mañana hablamos! ―levante la mano para despedirme, pero ese día
nunca llegó.
Días después lo vimos entrar al colegio con el pantalón sucio ¿dónde se habrá
metido? No traía la camisa puesta ¿dónde lo abra dejado? Estaba semidesnudo,
y cuando nos vio que le mirábamos nos gritó: !que mierda me miran! Tomo una
piedra y lo lanzo, felizmente no rompió cabezas, pero si muchas ventanas.
Todas las chicas gritaban asustadas, y otras entraban a sus salones a
esconderse.
Felizmente alguien llamo a la policía y minutos después los agentes entraron
armados. Todos sentíamos miedo, pero Enrique no les temía y les gritaba:
!perdedores! !Perdedores! Y se lo llevaron a la fuerza. ! Pobre muchacho!
Al siguiente día vi a una madre esperando en la puerta de la dirección junto a
su hija: estaba embarazada. Y el padre ¿Quién es el padre? Pobre Enrique.
Minutos después salieron rumbo a la comisaria donde estaba detenido
Enrique.
―¿Su nombre?
―¡Enrique, el mejor matemático del mundo! ―respondió seguro.
¡Que muchacho! ! Pobre muchacho!
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