Page 75 - Confesiones de mi alumno
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En las clases de tutoría era cosa natural que su profesor les hablara de
sexualidad y de adolescencia. Estos temas que deberían educar muy por el
contrario despertaban más la sexualidad en los jóvenes. Pobre muchacho. Se
salía de clases con tantas preguntas que solo Internet le respondía. Ahí se iba
y pasaba horas y horas en ese vicio, hasta había aprendido a subir sus propios
videos que compartía con ese su amigo el Max. Y pronto, lo que para él era un
pasatiempo, un vicio, se convertiría en un delito.
Si le gustaba alguna chica del colegio se le acercaba y le decía: “soy el mejor
matemático de cuarto” como si con ello quisiera enamorarlas. Una que otra le
daba importancia y las que le buscaban lo hacían para que les resolviera alguna
tarea que ellas no podían hacer, cosas básicas de algebra y aritmética. Si
alguna mujer no le hacía caso entonces le escribía cartas: era poeta también
el muchacho. Tuve la oportunidad de leer varias de sus cartas, y hubo una
que me gusto, decía:
Para la rosa que resalta en el edén,
a ti primavera eterna
Te entrego estas palabras
Como un ramo de rosas…
Parecían letras de alguna canción o copia de algún poema que no conocía, y
terminando de escribir, él mismo las entregaba. Si ella no le aceptaba le escribía
a otra y si esta no le aceptaba se iba tras otra y así sucesivamente. A veces le
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