Page 71 - Confesiones de mi alumno
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XIV
Te seguiré contando las locuras de mi alumno. Había llegado el día en que se
elegía al nuevo alcalde del colegio y este mi alumno estaba apoyando a una
de sus compañeras. Estaba prohibido hacer campaña, más él en plenas
elecciones decidió hacer propaganda a favor de su condiscípula, pero ya nadie le
creía al muchacho, y sus palabras no tenían credibilidad. Su filosofía de vida
era tan sencilla que todos se daban cuenta de lo que pretendía: los alcaldes
en el Perú no hacen nada, nosotros debemos seguir esa costumbre. Él era en
cierta forma fiel cumplidor de esa tradición.
Una tarde me detuvo un instante y me dijo: profe está mal que uno haga obras
y trabaje, si todas las autoridades nunca cumplen sus promesas.
―Pues tú deberías ser diferente ―le respondí
Como alcalde nunca hiso nada, ni para el día del maestro, tampoco para el día
del estudiante, ni para navidad que estaba cerca notamos su presencia. Tenía
fama, mejor dicho mala fama, de dotero y pornero y siempre que lo veían le
gritaban ¡saquen a ese loco! ¡Saquen a ese loco! Era también un mal amigo, si
enseñaba a alguien, no le enseñaba todo por temor a que su compañero le
superara, a otros les enseñaba para que se confundieran, y en el examen
les soplaba adrede respuestas incorrectas con tal de que nunca obtuvieran
la nota que él sacaba.
Si descubría que su compañero usaba el celular, pronto iba a la dirección
hacérselo saber a la profesora.
―Profe, Erick está usando su celular en clase ―se quejaba, y la profe
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