Page 74 - Confesiones de mi alumno
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―Con razón profe una vez de chiquito cuando aprendí hablar le dije papá
a ese hombre y él me grito:
―¡¡Yo no soy tu padre!! Profe ―y quería llorar y todos se volvieron a reír
―jajaja
Ese día uno de sus compañeros nos contó y todos supimos que Enrique vivía con
su tía, bueno él le decía mamita a esa señora que junto a su pareja le habían
adoptado. Sus padres biológicos debieron despreciarlo para abandonarlo a su
suerte. Con razón el muchacho odiaba a todos, a sus compañeros, a sus
maestros. Quería matar a todo el mundo; despreciaba a las mujeres, y hasta
quería inventar una máquina para torturar a la gente: era el cerebro del mal.
Chantajeaba a sus compañeros incluso a mí. De quién habrá aprendido, quién
le habrá enseñado. Así me dijo una vez.
―¿Profe me has bajado puntos?
―No sé ―respondí.
―Es que te he grabado profe, todo lo que hemos hablado y lo vamos a
compartir en el internet ―sus palabras parecían una amenaza.
―¿Qué? ―le mire molesto. Pero cómo es la vida, será el azar o el destino,
que yo ya estaba escribiendo todo lo que me había contado.
Así eran los jóvenes en estos tiempos, si notaban que andaban mal en el área
nos traían frutas o nos invitaban en el recreo, algunos más atrevidos hasta
nos ofrecían dinero con tal de aprobar o alcanzar a una beca. Nada era gratis,
¿dónde lo habrán aprendido?
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