Page 67 - libro de los detalles plasticos en el arte romanico.Fernando Ezquerra Lapreta
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Antiguo Testamento, Daniel; otro del Nuevo Testamento, san Juan) que hablaron del
arcángel san Miguel en un contexto apocalíptico, es decir, profético.
Por eso, no cabe la menor duda, en este templo, el tratamiento que recibió la
figura de san Miguel no fue fruto del azar o de la casualidad. Con este primer ejemplo,
estamos viendo que, en el Baptisterio de Parma, se produce una iconografía que
integra, de forma natural y sin forzar su semántica, dos artes plásticas, la pintura y la
escultura, para dar un solo mensaje de naturaleza teológica.
Si lo analizamos bien, en la anterior iconografía analizada, la imagen de San 16
Miguel lanceando al dragón indicaba el camino de la Parusía, la segunda venida de
Cristo anunciada en el Apocalipsis. Por eso, tanto el profeta Daniel como san Juan
Evangelista, pintados a su espalda, están representados escribiendo sobre una
filacteria o rollo profético. No se debe olvidar que el libro del Apocalipsis es el único
libro profético de todo el Nuevo Testamento. La iconografía nos está recordando lo que
todavía tiene que suceder, la segunda venida de Cristo y el Juicio Final. El conjunto
plástico parece querer recordarnos que nos encontramos en el desarrollo de un
momento histórico profético, tal y como defendía Joaquín de Fiore y el movimiento
milenarista.
Veamos una nueva escultura. Ahora, san Gabriel, representado
iconográficamente con
una vara de azucena,
nos recuerda el camino
ya recorrido, el de la
Encarnación. ¿Por qué?
Analicemos las dos
figuras que le
acompañan.
A la izquierda
del que mira, de nuevo
el profeta Daniel. Pero,
ahora, si nos fijamos
bien, Daniel aparece connotado con un libro y no con una filacteria o rollo profético,
como ocurre en el caso anterior comentado de su representación apocalíptica junto a
san Juan Evangelista y a san Miguel.