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también ellas se sirven de las paredes con ternura o con violencia, según su estado Fragmento de un fresco procedente de
de ánimo. Los grafitos de este tipo son muy numerosos. Admírese el modo en que Herculano, anterior a 79· Material de escritura
compuesto por un tríptico, dos tinteros
una mujer se deshace de su amante: «Serena está harta de Isidoro.» Y esta apóstrofe
y una pluma de bronce. Nápoles, Museo
de Vírgula a Tertius: «Eres demasiado feo.» En otra inscripción, un enamorado Arqueológico.
rechazado calumnia a quien lo trata con indiferencia: «Lucilia vende su cuerpo»;
sobre otra pared, el nombre de un intrigante aparece varias veces: «Aquí se dieron
cita Rómula y Staphylus• y •Aquí Staphylus conoció a Quieta». ¡Sin duda un gran
seductor, ese tal Staphylus! En el capítulo dedicado a los grafitos de los borrachos, a
veces nos encontramos con verdaderas perlas. Un bebedor descontento se queja de
la mala calidad del vino que le han servido: «Tabernero del demonio, así te ahogues
en tu vino de meado. Vendes aguachirle, sinvergüenza, y te guardas las mejores
botellas.» Todos estos conmovedores testimonios de las pasiones humanas están
ejecutados directamente sobre la pared, a veces pintados, pero en la mayoría de los
casos, raspados con la ayuda de un punzón.
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