Page 11 - LIBRO BUENO
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Tú serás


             Perfecto era muy listo y le encantaban los juegos. El Palio que había pintado
             en sí era una adivinanza, cosas sin aparente conexión que debíamos encajar y
             comprender.


               Con un trozo de queso y un chianti seguíamos nuestra conversación con
             Luisiano,  tan  pronto  hablaba  del  caballo  ganador  como  de  su  vecina  o  del
             campanario de la catedral; pero lo que nosotros necesitábamos era saber más
             acerca  de  la  señora  ¡cómo  encontarla!  Entonces  Mauricio  lo  convenció  de
             que coleccionaba historias divertidas, historias raras, historias de miedo y que
             pensaba publicarlas, si sabía algún dato más sobre la dama incluiría también
             esta historia, así el camarero nos contó que se decía que la señora vivía desde
             hacía  muy  poco  en Anchiano,  pueblo  de  Leonardo,  Leonardo  da Vinci  por
             supuesto,  pero  otros  la  relacionaban  con  San  Gimignano,  conocido  como
             “la ciudad de las mil torres”, sin embargo había quien apuntaba que vivía en
             Francia. A Francia no íbamos a ir, de momento, pero nada nos costaba visitar
             los pueblos italianos, éramos turistas.


               Después de sacar mil fotos del Palio para estudiarlo en el hotel, dejamos
             Siena  y  nos  fuimos  a  San  Gimignano  que  distaba  a  unos  50  kilómetros  y
             estaba mas cerca que Anchiano.

               Ya  a  lo  lejos  desde  la  carretera  impresionaba  la  multitud  de  torres,  una
             silueta  que  recordaba  la  gran  manzana  neoyorquina  pero  de  construcción
             medieval. Tenía la certeza de que allí no íbamos a encontrar nada pero merecía
             la  pena  visitarlo.  Fue  un  descubrimiento;  murallas,  torres,  callejuelas…por
             unas horas olvidamos el caso y fuimos nosotros paseando de la mano por la
             ciudad, una ciudad anclada en el tiempo.

               Como  ya  preveía  San  Gimignano  no  nos  aportó  información  sobre  la
             misteriosa señora, al día siguiente iríamos a Anchiano.

               Anchiano resultó ser una pequeña aldea, si en aquel lugar no se encontrase
             la  casa  del  genio  estaría  perdido  y  olvidado.  Pero  su  interés  turístico  lo
             señalaba  en  el  mapa,  y  así  llegamos  entre  olivos  a  la  casa  de  Leonardo  da
             Vinci. Viendo la exposición y el holograma de un viejo da Vinci recordé que



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